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View Full Version : ¿has Estado Frente A Un Escritor?


gatote
03-abr-2008, 07:12
A todos nos revenden historias narradas por autores ya muertos. Los vampiricos editores recurren a esta estratagema mercadotecnica para no compartir ganancias con nadie.
Me permito postaer un texto de un escritor mexicano VIVO, joven y banda.

Yo ya me compre un libro de él (plegarias de un inquilino), se q fue como invitarle una birra. Ojalá tu puedas invitarle una chela también.

Salud os

TEXTO DE GUILLERMO FADANELLI

¿HAS ESTADO FRENTE A UN ESCRITOR?

La mañana del sábado siete de enero me levanté maldiciendo al mundo. Eso es lo que hago todas las mañanas, maldecir al mundo por abrir los ojos y encontrarme de nuevo conmigo mismo. Qué bueno que no tengo un perro porque le patearía el culo todas las mañanas. Pero tengo una mujer. Así que para evitar violencias absurdas me visto en silencio, me calzo los zapatos y salgo a la calle. ¿Qué día es hoy?, me pregunto, es justo la mañana del siete de enero. Pienso en la noche anterior, en los amigos que me acompañaron en la juerga estúpida. Aún tengo cocaína en los bolsillos, un gramo que a estas horas de la mañana me parece una tonelada. ¿Por qué carajos no lo consumí todo anoche? Ahora tengo que comenzar de nuevo.

Camino por avenida Revolución buscando la única cantina que está abierta. Entro. Pido una cerveza tan fría como la vagina de un tiranosaurio, o el culo de un miserable, o los pies de todas las mujeres muertas. El mesero no me ve a los ojos, pero sabe que estoy tratando de recuperar el juicio. Intento recordar lo que sucedió anoche, reunir los pedazos, ver entre la niebla química los rostros que me acompañaron, pero me es imposible reconocerlos; varias noches se despeñan dentro de mi cabeza confundiéndose entre sí, haciéndome sentir un minusválido. Después de todo no es tan malo, ¿para qué quiero recuperar una mente que siempre ha estado a la deriva? Formo una línea sobre la mesa, nadie me ve, el cantinero me da la espalda, el mesero armado de una escoba desvencijada empuja una mancha de agua hacia la calle. Un línea para que la memoria transforme su cuerpo de elefante en la silueta de una bailarina. Nada. La cabeza es una mina que estallará sin que nadie la detone. Mi nariz sangra en sentido contrario porque percibo un líquido tibio recorriendo mi garganta, escapando hacia el estómago: ¡Tengo un estómago! Ahora lo recuerdo: estuve en una recámara con varias personas, mujeres casi todas. También había un perro blanco que nos miraba con una extraña simpatía. Llamamos a un díler que tocó a la puerta justo a las dos de la mañana. Compramos dos gramos. El díler se fue a un rincón donde se acomodó a sus anchas. En seguida sus ronquidos colmaron la recámara. Alguien le puso encima una cobija. Lo despertamos para que volviera a pertrecharnos. Lo hizo y de inmediato volvió a sumirse en sus sueños indeseables. Comenzaba a amanecer, pero las cortinas estaban de nuestra parte. Hurgamos en nuestros bolsillos. Reunimos ochenta pesos con cincuenta centavos. Cuando nuestro huésped se dio cuenta de que no teníamos más dinero se levantó, nos tendió la mano, miró las paredes tratando de valuar los cuadros y se marchó. No encontró una sola pintura que valiera lo que un gramo. ¿Entonces qué hago ahora yo con un papel en la bolsa? Los recuerdos han vuelto a cambiar los platos de la mesa. Busco un celular, lo he perdido, como siempre en las madrugadas cuando uno quiere tirar todo a la basura, aligerarse, correr detrás de todas las mujeres que, como si nada, esbozan sus sonrisas insensatas. Abandono mi mesa para ir en busca de un teléfono. Llamo a Amanda.

¿Qué sucedió anoche?
—Te largaste sin avisar, como siempre.
—¿Dónde estuvimos?
—En mi casa.
—No recuerdo demasiado. Dime si me comporté como una persona decente.
—Por favor, Guillermo, ve a contarle tus penas a un sacerdote.
—¿Qué haces?
—Nada, seguimos en la fiesta. Te esperamos.
—¿Siguen allí?
—No importa que la gente sea viciosa, mientras sea inteligente.
—No te justifiques conmigo, no soy sacerdote y tu padre está muerto.

Vuelvo a mi mesa, la cerveza no está, el mesero me dice pensamos que te habías ido, no tenían muchas esperanzas de que les pagara, le extiendo un billete de doscientos pesos que he obtenido de un cajero automático, esto para que no piensen que soy un desgraciado, y si lo piensan que disimulen, malditos hijos de puta. Ahora tengo un dilema, quedarme toda la tarde en la cantina o compartir la cocaína con mis amigos. Continuar hasta el otro día o hacer de mis narices una mina de sal, escuchar confesiones estúpidas o quedarme solo a esperar que el tiempo decida por sí mismo. Puedo llamar a una de mis amigas. ¿Para qué? Todas las perras tienen su vida privada y yo no soy más que su cocaína. Ahora no pueden consumirme porque están chupando el pito de sus pequeños hombres. Nadie quiere consumirme a las dos de la tarde. Mi mujer está en sus clases de baile. Odia mi olor a noche perdida, mi aspecto de borracho estúpido. Tengo que ahorrarle mi presencia, único obsequio que puedo ofrecer a las personas que quiero. El mesero balbucea una frase que no entiendo, ¿qué quiere? El vicioso quiere una linea, lo que sea mi voluntad, sólo si me sobra un poco, por supuesto, ve a buscarla al baño en un minuto, me levanto, ahora soy el mesías que la clase trabajadora esperaba, vuelvo, el mesero sonríe, ahora es mi cómplice.

Mi cuerpo es un costal de piedras, la cocaína sirve para echar unas cuantas piedras fuera, pero no es suficiente, necesito contarle al mesero que soy escritor, que me publicarán pronto dos nuevas novelas, que mi revista continúa flotando sobre el pantano, que vendo mis artículos al mejor postor, que mis amigos se han ido casi todos al carajo, que me vale madres la patria, que mi mejor amigo es el que me invita la siguiente línea, pero el efecto ha pasado y prefiero mantenerme en silencio, como debe hacerlo cualquiera que respete los sábados sombríos. ¿Dónde habrá quedado la anforita de plata que me trajo Yoshua de Los Ángeles? La he perdido, como todo, como los libros, el dinero, los discos, mis lentes oscuros, el auto, me deprimo, pero con una línea basta para comenzar una conversación con el mesero. Quiere otra línea, hijo de puta, pero antes me tendrás que escuchar: ¿Alguna vez has tenido frente a ti a un escritor?



Cuento de GUILLERMO FADANELLI.

mr.bateado
03-abr-2008, 09:35
Saludos Gatote, gracias por transcribir este cuento, efectivamente Guillermo Fadanelli es de los escritores vivos con una gran produccion literaria. Hace unos años, Guillermo y Huberto participaban, incluso creo que coordinaba el suplemento sabatino del Uno mas Uno y era un verdadero deleite leer y tenerlo en las manos cada ocho dias porque estos dos personajes se traian pique junto con una chava, muy cachonda por cierto, que no recuerdo su nombre. Me he encontrado algunas aportaciones de Fadanelli en algunas paginas de la red...

Saludos desde Puebla...

gatote
14-abr-2008, 08:37
Ahora les comparto un texto de otro Mexicano que se nos murio antes de poderle invitar un Vodka Tonic. Maese de la ironía, tanto que se mato en un avionazo al ir a recoger un premio.

Jorge Ibargüengoitia

Salud os Mr Bateado y demas banda


La MUJER QUE NO


Debo ser disctreto. No quiero comprometerla. La llamaré... (x) . En el cajón de mi escritorio tengo todavía una foto suya. junto con las de otras gentes y un pa*ñuelo sucio de maquillaje que le quité no sé a quién. o mejor dicho sí sé, pero no quiero decir, en uno de los momentos cumbres de mi vida pasional. La foto de que hablo es extraordinariamente buena para ser de pasaporte. Ella está mirando al frente con sus gran*des ojos almendrados, el pelo restirado hacia atrás, dejando a descubierto dos orejas enormes, tan cerca*nas al cráneo en su parte superior, que me hacen pensar que cuando era niña debió traerlas sujetas con tela adhesiva para que no se le hicieran de papalote; los pómulos salientes, la nariz pequeña con las fosas muy abiertas, y abajo... su boca maravillosa, grande y carnuda. En un tiempo la contemplación de esta foto me producía una ternura muy especial, que iba convirtiéndose en un calor interior y que terminaba en los movimientos de la carne propios del caso. La llamaré Aurora. No, Aurora no. Estela, tampoco. La llamaré ella.

Esto sucedió hace tiempo. Era yo más joven y más bello. Iba por las calles de Madero en los días cer*canos a la Navidad, con mis pantalones de dril recién lavados y trescientos pesos en la bolsa. Era un medio*día brillante y esplendoroso. Ella salió de entre la multitud y me puso una mano en el antebrazo. “Jorge”, me dijo. Ah, che la vita é bella! Nos conocemos desde que nos orinábamos en la cama (cada uno por su lado, claro está), pero si nos habíamos visto una doce*na de veces era mucho. Le puse una mano en la gar*ganta y la besé. Entonces descubrí que a tres metros de distancia, su mamá nos observaba. Me dirigí hacia la mamá, le puse una mano en la garganta y la besé también. Después de eso, nos fuimos los tres muy contentos a tomar café en Sanborns. En la mesa, puse mi mano sobre la suya y la apreté hasta que noté que se le torcían las piernas; su mamá me recordó que su hija era decente, casada y. con hijos, que yo había te*nido mi oportunidad trece años antes y que no la había aprovechado. Esta aclaración moderó mis impul*sos primarios y no intenté nada más por el momento. Salimos de Sanborns y fuimos caminando por la alameda, entre las estatuas pornográficas, hasta su coche, que estaba estacionado muy lejos. Fue ella, entonces, quien me tomó de la mano y con el dedo de enmedio, me rascó la palma, hasta que tuve que meter mi otra mano en la bolsa, en un intento desesperado de aplacar mis pasiones. Por fin llegamos al coche, y mientras ella se subía, comprendí que trece años antes no sólo había perdido sus piernas, su boca maravillosa y sus nalgas tan saludables y bien desarrolladas, sino tres o cuatro millones de muy buenos pesos. Fuimos a dejar a su mamá que iba a comer no importa dónde. Seguimos en el coche, ella y yo solos y yo le dije lo que pensaba de ella y ella me dijo lo que pensaba de mí. Me acerqué un poco a ella y ella me advirtió que estaba sudorosa, porque tenía un oficio que la hacía sudar. “No importante, no importa.” Le dije olfateándola. Y no importaba. Entonces, le jalé el cabello, le mordí el pescuezo y le apreté la panza... hasta que chocamos en la esquina de Tamaulipas y Sonora.

Después del accidente, fuimos al SEP de Tamauli*pas a tomar ginebra con quina y nos dijimos primores. La separación fue dura, pero necesaria, porque ella tenía que comer con su suegra. “¿Te veré?” “Nunca más.” “Adiós, entonces.” “Adiós.” Ella desapareció en Insurgentes, en su poderoso automóvil y yo me fui a la cantina el Pilón, en donde estuve tomando mezcal de San Luis Potosí y cerveza, y discutiendo sobre la divinidad de Cristo con unos amigos, hasta las siete y media, hora en que vomité. Después me fui a Bellas Artes en un taxi de a peso.
Entré en el foyer tambaleante y con la mirada torva. Lo primero que distinguí, dentro de aquel mar de personas insignificantes, como Venus saliendo de la concha... fue a ella. Se me acercó sonriendo apenas, y me dijo: “Búscame mañana, a tal hora, en tal par*te”; y desapareció.
¡Oh, dulce concupiscencia de la carne! Refugio de los pecadores, consuelo de los afligidos, alivio de los enfermos mentales, diversión de los pobres, esparci*miento de los intelectuales, lujo de los ancianos. ¡Gra*cias, Señor, por habernos concedido el uso de estos artefactos, que hacen más que palatable la estancia en este Valle de Lágrimas en que nos has colocado!


Al día siguiente acudí a la cita con puntualidad. Entré en el recinto y la encontré ejerciendo el oficio que la hacía sudar copiosamente. Me miró satisfecha, orgullosa de su pericia y un poco desafiante, y también como diciendo: “Esto es para ti.” Estuve absorto durante media hora, admirando cada una de las partes de su cuerpo y comprendiendo por primera vez la esencia del arte a que se dedicaba. Cuando hubo terminado, se preparó para salir, mirándome en silen*cio; luego me tomó del brazo de una manera muy elocuente, bajamos una escalera y cuando estuvimos en la calle, nos encontramos frente a frente con su chingada madre.

Fuimos de compras con la vieja y luego a tomar café a Sanborns otra vez. Durante dos horas estuve conteniendo algo que nunca sabré si fue un sollozo o un alarido. Lo peor fue que cuando nos quedamos solos ella y yo, empezó con la cantaleta estúpida de: “¡Gracias, Dios mío, por haberme librado del asqueroso pecado de adulterio que estaba a punto de cometer!” Ensayé mis recursos más desesperados, que consisten en una serie de manotazos, empujones e intentos de homicidio por asfixia, que con algunas mujeres tienen mucho éxito, pero todo fue inútil; me bajó del coche a la altura de Félix Cuevas.
Supongo que se habrá conmovido cuando me vio parado en la banqueta, porque abrió su bolsa y me dio el retrato famoso y me dijo que si algún día se decidía (a cometer el pecado), me pondría un telegrama.


Y esto es que un mes después recibí, no un tele*grama, sino un correograma que decía: “Querido Jorge: búscame en el Konditori, el día tantos a tal hora (p. m.) Firmado: Guess who? (advierto al lector no avezado en el idioma inglés que esas palabras sig*nifican “adivina quién”). Fui corriendo al escritorio, saqué la foto y la contemplé pensando en que se acer*caba al fin la hora de ver saciados mis más bajos instintos.

Pedí prestado un departamento y también dinero; me vestí con cierto descuido pero con ropa que me quedaba bien, caminé por la calle de Génova durante el atardecer y llegué al Konditori con un cuarto de hora de anticipación. Busqué una mesa discreta, por*que no tenía caso que la vieran conmigo un centenar de personas, y cuando encontré una me senté mirando hacia la calle; pedí un café, encendí un cigarro y es*peré. Inmediatamente empezaron a llegar gentes co*nocidas, a quienes saludaba con tanta frialdad que no se atrevían a acercárseme.
Pasaba el tiempo.

Caminando por la calle de Génova pasó la joven N., quien en otra época fuera el Amor de mi Vida, y desapareció. Yo le di gracias a Dios.
Me puse a pensar en cómo vendría vestida y luego se me ocurrió que en tíos horas más iba a tenerla entre mis brazos, desvestida...
La joven N. volvió a pasar, caminando por la calle de Génova, y desapareció. Esta vez tuve que ponerme una mano sobre la cara, porque la joven N. venía mirando hacia el Konditori.
Era la hora en punto. Yo estaba bastante nervioso, pero dispuesto a esperar ocho días si era necesario, con tal de tenerla a ella, tan tersa, toda para mí.
Y entonces, que se abre la puerta del Konditori, entra la joven N., que fuera el Amor de mi Vida, cruza el restorán y se sienta enfrente de mí, sonriendo y preguntándome: “Did you guess right?”
Solté la carcajada. Estuve riéndome hasta que la joven N. se puso incómoda; luego, me repuse, plati*camos un rato apaciblemente y por fin, la acompañé a donde la esperaban unas amigas para ir al cine.


Ella, con su marido y sus hijos, se habían ido a vivir a otra parte de la República.
Una vez, por su negocio, tuve que ir precisamente a esa ciudad; cuando acabé lo que tenía que hacer el primer día, busqué en el directorio el número del teléfono de ella y la llamé. Le dio mucho gusto oír mi voz y me invitó a cenar. La puerta tenía aldabón y se abría por medio de un cordel. Cuando entré en el vestíbulo, la vi a ella, al final de una escalera, vestida con unos pantalones verdes muy entallados, en donde guardaba lo mejor de su personalidad. Mientras yo subía la escalera, nos mirábamos y ella me sonreía sin decir nada. Cuando llegué a su lado, abrió los brazos, me los puso alrededor del cuello y me besó. Luego, me tomó de la mano y mientras yo la miraba estúpidamente, me condujo a través de un patio, hasta la sala de la casa y allí, en un couch, nos dimos entre doscientos y trescientos besos... Hasta que llegaron sus hijos del parque. Des*pués, fuimos a darles de comer a los conejos.

Uno de los niños, que tenía complejo de Edipo, me escupía cada vez que me acercaba a ella, gritando todo el tiempo: “¡Es mía!” Y luego, con una impu*dicia verdaderamente irritante, le abrió la camisa y metió ambas manos para jugar con los pechos de su mamá, que me miraba muy divertida. Al cabo de un rato de martirio, los niños se acostaron y ella y yo nos fuimos a la cocina, para preparar la cena. Cuando ella abrió el refrigerador, empecé mi segunda ofen*siva, muy prometedora, por cierto, cuando llegó el marido. Ale dio un ron Batey y me llevó a la sala en donde estuvimos platicando no sé qué tonterías. Por fin estuvo la cena. Nos sentamos los tres a la mesa, cenamos y cuando tomábamos el café, sonó el telé*fono. El marido fue a contestar y mientras tanto, ella empezó a recoger los platos, y mientras tanto, tam*bién, yo le tomé a ella la mano y se la besé en la palma, logrando, con este acto tan sencillo, un efecto mucho mayor del que había previsto: ella salió del comedor tambaleándose, con un altero de platos su*cios. Entonces regresó el marido poniéndose el sacro y me explicó que el telefonazo era de la terminal de camiones, para decirle que acababan de recibir un revólver Smith & Wesson calibre 38 que le mandaba su hermano de México, con no recuerdo qué objeto; el caso es que tenía que ir a recoger el revólver en ese momento; yo estaba en mi casa: allí estaba el ron Batey, allí, el tocadiscos, allí, su mujer. Él regresaría en un cuarto de hora. Exeunt severaly: él vase a la calle; yo, voyme a la cocina y mientras él encendía el motor de su automóvil, yo perseguía a su mujer. Cuando la arrinconé, me dijo: “Espérate” y me llevó a la sala. Sirvió dos vasos de ron, les puso un trozo de hielo a cada uno, fue al tocadiscos, lo encendió, tomó el disco llamado Le Sacre du Sauvage, lo puso y mientras empezaba la música brindarnos: habían pasado cuatro minutos. Luego, empezó a bailar, ella sola. “Es para ti”, me dijo. Yo la miraba. mientras calculaba en qué parte del trayecto estaría el marido, llevando su mortífera Smith & Wesson calibre 38. Y ella bailó y bailó. Bailó las obras completas de Chet Baker, porque pasaron tres cuartos de hora sin que el marido regresara, ni ella se cansara, ni yo me atreviera a hacer nada. A los tres cuartos de hora decidí que el marido, con o sin Smith & Wesson, no me asustaba riada. Me levanté de mi asiento, me acerqué a ella que seguía bailando como poseída y, con una fuerza completamente desacostumbrada en mí, la levanté en vilo y la arrojé sobre el couch. Eso le en*cantó. Me lancé sobre ella como un tigre y mientras nos besarnos apasionadamente, busqué el cierre cíe sus pantalones verdes y cuando lo encontré, tiré de él... y ¡mierda!, ¡que no se abre! Y no se abrió nunca. Estuvimos forcejando, primero yo, después ella y por fin los dos, y antes regresó el marido que nosotros pudiéramos abrir el cierre. Estábamos ja*deantes y sudorosos, pero vestidos y no tuvimos que dar ninguna explicación.


Hubiera podido, quizá, tegresar al día siguiente a terminar lo empezado, o al siguiente del siguiente o cualquiera de los mil y tantos que han pasado desde entonces. Pero, por una razón u otra nunca lo hice. No he vuelto a verla. Ahora, sólo me queda la foto que tengo en el cajón de rni escritorio, y el pensamiento de que las mujeres que no he tenido (como ocurre a todos los grandes seductores de la his*toria), son más numerosas que las arenas del mar.

Cuento de
Jorge Ibargüengoitia

gatote
24-oct-2008, 02:24
Algo del arrabalero apostol de los escritores que beben y de los borrachos que escribimos: Charles (carlitros) Bukowski

Poema: Solitario con todos

Alone With Everybody


La carne cubre al hueso
y le ponen una mente
y a veces hasta un alma.

y las mujeres estrellan floreros contra las paredes
y los hombres beben demasiado
y ninguno encuentra al otro
pero continuan buscando
arrastrandose dentro y fuera de las camas.

No hay ningun chance, estamos atrapados por un singular destino.

Nadie encuentra a nadie.

Los basureros estan llenos,
las carceles estan llenas,
los siquiatricos estan llenos,
los hospitales estan llenos
los cementerios estan llenos

nada esta más lleno.
Charles Bukowski


Alone With Everybody

the flesh covers the bone
and they put a mind
in there and
sometimes a soul,
and the women break
vases against the walls
and the men drink too
much
and nobody finds the
one
but keep
looking
crawling in and out
of beds.
flesh covers
the bone and the
flesh searches
for more than
flesh.

there's no chance
at all:
we are all trapped
by a singular
fate.

nobody ever finds
the one.

the city dumps fill
the junkyards fill
the madhouses fill
the hospitals fill
the graveyards fill

nothing else
fills.



Charles Bukowski

gatote
09-feb-2009, 11:03
Pos ahora q es Febrero y q el frio se disipa, me permito compartirles uno de los relatos que escribi hace unos añejos.

Espero no ofender a nadie, pero advierto q es un relato Para Adultos con Amplio Criterio Asi q si eres menor de edad, no lo leas :rolleyes:

Relato Gatote:

DÉJAME QUE TE CUENTE Y...

Esa tarde los astros repentinamente se pusieron de mi lado como esferas de billar que el azahar acomoda a tu total conveniencia. Tal vez eso que llaman karma al fin decidió premiarme o quizá alguien puso algún santo de cabeza a mi favor y resultó. El punto es que me llegó un flashaso de suerte de esos que te convierten en devoto de cupido y su veneno.

Tocan la puerta y sospecho que es el casero para pedirme que le adelante una parte de la renta o en el peor de los casos, un Testigo de Jehová anunciando el fin del mundo y ofreciendo salvaciones en cómodas mensualidades. Pero mi ceño fruncido se topo con un antídoto inmediato, frente a mi tenía a una joven encuestadora del censo, alta, esbelta y sonriente. Aproveche que llevaba un gafete del INEGI para clavar mi vista en sus lozanos pechos, firmes, paraditos...iba a leer su nombre para sonar jovial e inofensivo “ah tu eres fulanita y vienes a encuestarme, pásale, bienvenida etc.” Pero de repente se agachó para mirar a mi gata y me pregunto emocionada ¡¿ Te gustan los mininos?!

- claro, me en-can-tan - respondí con una entonación maliciosa, como acto reflejo a mi pensamiento: “Esta es de mi club, yo le saco su teléfono aunque sea con el pretexto de recomendarle a mi veterinario”. La invite a pasar midiendo un poco mejor mis palabras, no quería sonar urgido aunque en realidad lo estaba. Con toda la confianza del mundo agarró a la bicha y se la sentó sobre las piernas, botó el cuestionario a un lado del sofá y se puso a una acariciarla golosamente. Tome asiento frente a ella como quien ocupa su localidad frente a una premier, ahora aproveche la ubicación de la afortunada gata, para auscultar visualmente la piel de sus muslos, en especial cada centímetro bordeado por su minifalda. Justo cuando mi vista lengüeteaba sus rodillas cruzó las piernas. Yo estaba diciendo cualquier cosa del pretexto, o sea, sobre la bicha y el aliento se me fue junto con la idea. Se formó un silencio áspero, eterno, comprometedor. Subí la vista y me tope con una sonrisa de complicidad, tras sus lentes me pareció adivinar ese brillo que nos delata cuando hay química. Me paré para ofrecerle una bebida, y para disimular en lo posible que me había sonrojado. Es increíble que una jovencita pudiera ponernme tan nervioso sólo con su aire de candor lascivo. Le anuncie que tenia sodas y me explicó que no le gustaban los refrescos con gas. Por pura inercia le dije que también teníamos cerveza y para multiplicar mi sorpresa me dijo que me aceptaba un vaso. Mientras le servía pense que esto iba demasiado bien parar ser cierto, no imaginaba ni la mitad de lo que se venía.

Después de charlar otro poco y quejarse de que algunos vecinos paranoicos no se dejaban entrevistar, dio paso al dulce interrogatorio, que mejor justificación para contarle de mi vida que una encuesta de población. Le describí el depa y pronto le di la visita guiada poniendo especial esmero en la recamara, de regreso a la sala le subrayé que era soltero (de guey le contaba de mi reciente divorcio), infle el monto de mi salario y le eche mucha crema a la descripción de mi empleo. Cada pregunta del cuestionario daba pie a otras de carácter personal, yo por mi cuenta me entere que se llamaba Rocío, alérgica a los celos y adicta al whisky sin soda y el sexo sin boda. Los minutos pasaron ligeros como la espuma de la cerveza, no se como pero pude centrar la charla el tema de la libertad sexual, pronto estabamos comparando preferencias y hasta intercambiando tips. Como era más que evidente su predilección por los felinos me atreví a confesarle que había amaestrado a la bicha para brindar sexo oral. Otro silencio, total. Por un instante temí haber rayado en lo vulgar y haberla incomodado, pero más bien había logrado moverle algo por dentro, me miro erotizada y me ordenó con voz abiertamente cachonda- Cuéntame más. Me vi cabalgando encima de ella, penetrándola furiosamente mientras jaloneaba dulcemente el negro azulado de su pelo largo. Impulsado por este chispazo mental me arrodille ante ella, le quite el cuestionario de las manos y le devolví a la minina, mientras ambos la acariciábamos, comencé a contarle como es que con una ex-novia habíamos descubierto ese cualidad felina por mero accidente: comíamos pan con mermelada en la cama viendo la tele y una porción de almíbar cayó sobre su vientre, cuando notamos que la bicha se apresuro a lenguetearlo nos volteamos a ver presas de la misma ocurrencia. Momentos después guiábamos a la gatita rumbo a su vagina.

A rocío se le habían empañado hasta los lentes, conforme le narraba los pormenores, subía la intensidad de las caricias que le prodigábamos a la mascota sexual, hasta que nuestras manos se encantaron y comenzaron a juguetear. Paso a pasito fui llegando hasta sus muslos interiores, su temperatura la delataba, ahora el silencio era música, se iba despeñando la melodía de nuestra respiración violentada. El primer beso fue una revelación, ambos nos surcamos la espalda y el cuello con ligeros rasguños, Rocío mordisqueó mi arracada de plata y soltó un largo y suplicante ronroneo, ya éramos tres gatos en celo sobre un mismo tejado. La recosté sobre sus cuestionarios y gráficas y me lance a liberar sus preciosas tetas. Sus pezones eran inmensos como dos chupones erectos, me acerque para apenas rozarlos con mis pestañas, un estremecimiento le ablandó las piernas y la separo un poco, la gata acostumbrada a estos jugueteos nos miraba con algo más que curiosidad. Tome sus senos entre mis manos, no me equivoque, tenían la consistencia de una dieciochoañera y la sensibilidad de una ninfómana, ahora fui yo quien se soltó ronroneando mientras los devoraba. Me jalo para darme otro beso, más prendido todavía y deslizo su mano hasta mi entrepierna, me acomode para facilitarle las cosas y para poner a mi alcance su estrecha cadera, levante su falda y descubrí su pubis apenas poblado por una sutil brizna de bello, fui explorando el contorno de sus labios calientes. Su pantaleta estaba mojada, una bocanada de deseo me recorrió y se anidó en mis testículos, sus dedos expertos los rozaban por certeros instantes.

Ya no había marcha atrás, metí mis dedos bajo sus bragas y percibí su vagina deliciosamente apretada. Apenas y pude esperar para penetrarla, primero teníamos que demostrarle EL SHOW DE LA BICHA, no quería quedar como un seductor mentiroso. Le pedí que me aguardara un momento y fui a la cocina por miel, ella aprovechó para poner a salvo su papelería y ansiosa se acaricio los pechos con el afelpado y radiante pelambre a la gatita. Le bajé la pantaleta ceremonioso y como quien oficia un ritual puse en lo alto el pomo de miel para dejar caer una certera gota de miel sobre su enrojecido clítoris, la miel fue resbalando viscosa y dorada por sus pequeños labios, entonces la minina entro en acción, el primer lengüetazo le arrancó un gemido que todavía puedo escuchar solo con entrecerrar los ojos, la lengua de los gatos es bastante áspera pero combinada con la espesa miel se logra una textura perfecta, y si no pregúntenle a Roció que ahora serpenteaba sus caderas en giros propios de la danza del dragón chino.

Me tocó mi turno, que delicia de conejito, fascinado bese y lamí sus labios tan rugosos y tan juntos. Mi erección estaba al 100%, cuando se llevó mi pene a la boca lo puso al 200. Me inmovilizó y se subió encima de mi como si fuera una jockey de carreras que salta al caballo en plena carrera. Ahora fui yo quien casi aulló cuando de un solo golpe se la metió hasta el fondo. Que destreza! Apenas un segundo antes la tenia abajo y ahora aleteaba sobre mi abanicándome con su cabellera como una bandera de lujuria desatada. Sus tetas apenas y vibraban con el golpeteo, insisto, eran tan firmes, casi como la erección que asombrosamente parecía seguir aumentando, aunque era imposible lo estaba viviendo. Cada embestida multiplicaba mi poder, sentía como la partía en dos, imaginaba que llegaba hasta su garganta, así que la tome del cuellito, como si fuera mi presa, ella dejo caer la cabeza hacia atrás entre maullidos y se puso a dibujar ochos con su vagina, se va, se va, se viene. Un grito ahogado marcó la cúspide de su placer. Tal vez yo no sea un tipo muy exitoso pero eso si, siempre he sido un caballero: las mujeres primero. Ahora que ella me miraba con esa gratitud total podía también ir por mi parte sin temor a dejarla a medias. Creo que leyó mis pensamientos porque enseguida me anunció- Puedes venirte adentro papito, tengo un DIU-. Aquello me sonó al Arcángel Gabriel anunciándome que me acababa de ganar una membresía al paraíso...Le di la vuelta como buenos felinos trenzados en una azotea y vuelto un huracán de lascivia me aferre a sus nalgas adolescentes como si fuera el centro de mi vida y de mi muerte. Diez, nueve, ocho, siete, por dos catorce, trece, doce, doce, menos 10, otro espasmo, uno.. aaahg Fuego!!!

P.D.
Antes de pegar la calcomanía de “censada” en mi puerta le dibujo un beso con el carmín de sus labios. Para mi ese simple engomado es todo un trofeo, es por eso que cada vez, antes de entrar casi me santiguo y beso a la bicha.



Relato de Gatote

samantha
10-feb-2009, 10:57
gracias gatote por darte tiempo de escribir esto, y compartirlo copartirlo con nosotros...

Isabel
12-feb-2009, 01:56
Hace un instante que lei el último relato.

Voy a preparar la cena ya que aquí son 7 horas mas, y me voy a la cocina con las mejillas sonrosadas, sólo espero que no suceda como en la novela de vuestra paisana Laura Esquivel, "como agua para chocolate" ..... tengo sopa para los niños.

KARMA-NIEBLA
12-feb-2009, 02:08
DIOS GRACIAS POR QUE, EROS SIEMPRE HACE LAS SUYAS CON PSIQUE..:p

samantha
13-feb-2009, 10:37
AYYYY QUE NO MAAAAA

QUE INPIRADODIOS GRACIAS POR QUE, EROS SIEMPRE HACE LAS SUYAS CON PSIQUE..:p

gatote
13-feb-2009, 02:19
Orale gracias por leernos, q es siempre la mejor paga pa kienes nos dedicamos a exprimir tinteros


y ojala alguien mas se anime a subir y compartir algun cuento breve o poema propio o de alguien mas q admiren

salud os!!

samantha
15-feb-2009, 12:00
VOY A CREAR UNA HISTORIA DRAMATICO-COMICA DE PELUCHES.....

PROXIMAMENTE EN : " SOY BIKER "......

gatote
18-feb-2009, 04:03
Viene Samantha!, en lo que llega el texto un comercialillo...p241tKoJKLk&feature=channel_page

gatote
11-mar-2009, 03:57
yuju ...

Y el texto?

alú

francochopper
11-mar-2009, 04:08
me terde un raton en leerlo porque fue en puras chansitas pero muy bien ....

Isabel
11-mar-2009, 04:27
Me gusto mucho el texto, pero el video con esa voz, la verdad es que parece un robot, con todo respeto claro.

La entonación y la manera de leerlo tambien es muy importante.

Saludos

gatote
13-mar-2009, 08:02
Hola Isabel, sabes, suena metalico porq en efecto es un robot, je je. Bueno de hecho es la PC. Es un programita q te lee textos

luego lo grabo con voz humana, porq si suena medio xquizoide, je je (pero tiene cierto encanto enfermizo no?)

salud os!!

Isabel
14-mar-2009, 03:43
Bueno cuestión de gustos, que para eso dicen que el libro del gusto se quedó en blanco.:D:D

Yo lo leí y lo grabé y la verdad es que me gusta mas con mi voz :D.

Saludos.

gatote
08-abr-2009, 03:37
Mientras nos llega una colaboraciòn de algun moter@ q se anime a escribir, me permito subir otro texto de Guillermo Fadanelli (perdón por seccionarlo en párrafos, la idea es facilitar su lectura en pantalla)

EDUCAR A LOS TOPOS

por: Guillermo Fadanelli

Sentado en una de las cabeceras de la mesa, sin pronunciar palabra, fingía concentrarme en las migajas esparcidas sobre el fondo del plato. Esperaba, de un momento a otro, la orden de marcharme a la cama porque no era correcto, según rezaban nuestras odiosas costumbres, escuchar las conversaciones de los adultos, sobre todo una vez entrada la noche, ¿las diez?, hora en que ellos se relajaban y tiraban al agua las piedras acumuladas durante el día para tratar asuntos que los menores de edad no podrían comprender. Como si en verdad existiera algo no apropiado para los niños. ¿Acaso no somos la concreción de un chorro de leche que lanza un pene enloquecido? Como si nuestra sangre no contuviera desde un principio todos los vicios de los padres y sus ancestros. En un momento de silencio mi padre, sereno, como si tratara un asunto de relativa importancia, comunicó a todos en la mesa que había decidido inscribirme en una escuela militarizada. La primera reacción fue de asombro. Nadie había siquiera pensado en la posibilidad de que se me confinara en una escuela de esa clase. Podría tratarse de una estrategia de corrección, pero el anuncio impuesto de manera tan solemne tenía más cara de ocurrencia nocturna que de otra cosa. No, las bromas estaban descartadas en un hombre que no practicaba la risa delante de su familia. ¿Entonces? Después del anuncio comenzó una larga discusión que despertó lágrimas en mi abuela, una mujer de sangre endemoniada, pero noble en sus actos. De ninguna manera consentiría que su primer nieto, con sus escasos once años de edad, se transformara en un soldado: ¡Un soldado! Además de sospechar que su esposo, mi abuelo, Patrocinio Juárez, había sido asesinado por un grupo de militares en Durango cuando su carrera política comenzaba a ascender, no solaparía que su nieto fuera educado con una disciplina tan ingrata como absurda.

Si los soldados son como las garrapatas, como los hongos, están allí desde el principio de la humanidad, ¿cuál es su mérito? Me sorprendió ver llorar a una mujer de su carácter, pero lo que más me intrigaba era el hecho de que lo hiciera por mi causa. Si me ponía a hacer cuentas aquella era la primera vez que mi abuela soltaba unas cuantas lágrimas en mi honor. Había que celebrarlo. -Sólo a los delincuentes se les inscribe en escuelas de soldados -dijo. Aún conservaba su acento norteño, pero su cabello después de tantos tintes había perdido su color original. Sobre la mesa, como la crátera alrededor de la que todos nos reuníamos, estaba una charola con piezas de pan dulce que mi abuela compraba por las mañanas en la panadería San Simón: cuernos, orejas, corbatas, panqués. Acostumbraba guardar este pan dentro de una cacerola de peltre para que no se pusiera duro. Efectivamente, el pan no se endurecía pero se ablandaba tanto que daba asco comerlo en el desayuno. La cacerola con pan, el recipiente de los búlgaros donde se agriaba la leche, la damajuana de barro para almacenar agua, eran todos elementos de la naturaleza muerta que mi abuela confeccionaba pacientemente en su comedor. -No es una escuela de soldados -replicaba mi padre-, son cadetes, estudiantes como otros cualquiera. Creo que ha llegado el momento de que mi hijo se entere de que no ha nacido en un paraíso. -Para saber que la vida no es un paraíso no hay que encerrarse en un corral de puercos-. La recuerdo bien. Llevaba puesto un abrigo de colores con un cuello afelpado, imitación de piel. A sus pies una gata blanca: “Nieves” la llamaba. Y “Puta Nieves” cuando se ponía en celo. Y “Maldita Puta Nieves” cuando orinaba en el linóleum. -Jóvenes cadetes-. A mi padre le molestó que se les llamara puercos a mis futuros compañeros. -Pequeños marranos -acentuó la abuela. Y punto. Mi madre, a contra corriente de su paciencia habitual, amenazó con levantarse de la mesa si volvía a escuchar cualquier palabra relacionada con una escuela militar: -No toleraremos que cometas una tontería así con este niño. Hablaba en plural, haciendo suyas las palabras de su suegra, elevando la voz a tonos increíbles. Su hijo mayor, en quien ella encontraba una sensibilidad fuera de lo común, no tenía por qué ser condenado a vivir en un colegio militar. Era demasiado pronto para echarme a perder. -¿Tú qué vas a saber? Ocúpate de tener a los niños limpios: yo me haré cargo de su educación. -No estamos en Alemania ni en guerra para que deba ir a un internado militar. Para mi madre, todas las guerras se relacionaban con la Alemania nazi.

Su hijo sería un artista, un pintor, no un soldado alemán que debe pedir permiso hasta cuando quiere ir al baño. Fue entonces que salté de mi asiento. Si bien mi madre había prohibido mencionar la palabra militar en la mesa había sido ella, me imagino que llevada por su desesperación y la ausencia de talento político quien puso sobre la mesa una palabra que me caló en los huesos: internado. La alusión a una escuela militarizada no me causó mayores sobresaltos porque semanas antes mi padre, calculador, me había comunicado que una de las opciones para continuar mis estudios en la secundaria era convirtiéndome en cadete. ¿En qué consistía ser cadete? No lo sabía con exactitud, pero tampoco me importaba gran cosa. A los once años habría aceptado ir al rastro sin hacer preguntas. Mi padre había preparado bien el camino anticipándose a la belicosa reacción de las mujeres, pero lo que jamás me dijo fue que estaría internado, desterrado como un maleante. -Un momento -se defendió él, acorralado por las críticas-, no he hablado de internar al niño. Estará medio interno, solamente. Puede volver a su casa para dormir. Y si la escuela no estuviera tan lejos podría comer aquí todos los días. ¿Eso les parece trágico? ¿Dónde está el drama? Además, no es una escuela militar, sino un colegio con disciplina militar; una escuela como existen tantas, sólo que aquí no le permitirán comportarse como animal. Ustedes estarán satisfechas cuando termine en la cárcel: quieren un héroe, un estudiante en huelga. -Los estudiantes no tienen nada que ver aquí -arremetió mi abuela. Yo había reunido las migajas, las había triturado para formar sobre el plato un ojo que me miraba burlón. -Claro que tienen que ver. Para ser un rebelde lo primero que uno debe saber es contra qué se rebela.

Un estudiante no incendia o destruye el instrumento con el que se gana la vida un obrero -dijo mi padre. Aludía a que durante septiembre del año sesenta y ocho, un grupo de estudiantes universitarios había prendido fuego a varios trolebuses para protestar por las represiones policiacas. Entre los vehículos quemados estaba el que conducía mi padre desde Ciudad Universitaria hasta el Palacio de los Deportes. Existe una fotografía donde se le puede ver a un lado de los restos calcinados de su trolebús. Es para romperle el alma a cualquiera. -Pero no tenían qué matarlos -masculló la abuela. -Claro que no. Yo lo único que sostengo es que su rebeldía era contradictoria. Defendían a los obreros y buscaban su respaldo, pero entre tanto destruían sus fuentes de trabajo. ¿Qué te parece? -No estamos hablando de eso. -Es justamente el tema. Quiero proteger a mi hijo de esas contradicciones desde ahora. Y una razón de peso para inscribirlo en una escuela militar es que está demasiado cerca de su madre, de ustedes. Me lo van a volver marica. Es un niño, no su maldita dama de compañía-. ¿De dónde sacaba mi padre esa clase de frases? Estrictamente hablando nadie en la familia había tenido contacto con una dama de compañía. Las mujeres de mi casa no eran duchas a la hora de enfrentar los argumentos paternos. No obstante, cuando sospechaban que se estaba cometiendo una injusticia, reaccionaban sin necesidad de argucias retóricas: primero la pasión, el miedo, la sospecha de un atentado, y después las palabras. Lo primero, lo imprescindible era repeler los ataques; ya más tarde vendrían las aburridas negociaciones. La noticia de mi reclusión en una academia militarizada llegó de manera sorpresiva cuando sólo faltaban unos días para que comenzaran las inscripciones a la secundaria. No había tiempo para preparar una contraofensiva decorosa; tampoco para una digna resignación. Mi padre sabía cómo usar las palabras. No sé en qué consistía exactamente su talento, pero podía anunciarte tu muerte de tal manera que pareciera un acto sin importancia. O, por el contrario: hacía que un acontecimiento sin relevancia alguna pasara como el más grande suceso de nuestras vidas. Su poder no provenía de sus bíceps popeyescos, ni de sus ojos de toro enfurecido, sino de sus palabras. ¿Cómo oponerse a ellas? Él hablaba desde una tribuna vitalicia a la que no llegaban las objeciones del pueblo. Y yo era el pueblo. Y mi madre era también el pueblo. -Es mi derecho decidir sobre su educación, el mínimo derecho que se le concede a un padre -el supremo juez aludiendo al derecho, nada menos-. Si estuviera en sus manos lo tendrían en la cocina cortando cebollas. -Allá es donde van a ponerlo a cortar cebollas. Los militares son todos unos criados -dijo mi abuela. Ella sabía, por experiencia, que la decisión estaba tomada y que ni el llanto de todas las vírgenes podría poner la balanza de su lado. -Estos criados dominan decenas de países en el mundo y todo el mundo los respeta. -Tienes razón, pero eso los vuelve todavía más siniestros. Criados armados, no puedo imaginarme un mundo peor. Una semana antes del anuncio oficial, mi padre echó mano de su mejor retórica para convencerme de que la escuela militarizada nos revelaría una mina de hermosas actividades: los cadetes viajaban varias veces al año con destino a países lejanos; los cadetes hacían deporte en instalaciones de primera categoría, como albercas profundas o gimnasios de duelas relucientes; los cadetes eran admirados por las mujeres que no podían evitar mirarlos cuando pasaban a su lado; los cadetes, expertos en balística y artes marciales eran, en consecuencia, respetados por todos los jóvenes de su edad que veían en ellos a hombres superiores. Se trataba sólo de un montón de engaños porque, como comprobaría más tarde, los cadetes de esa escuela, a excepción de una vez al año que salían a hacer prácticas militares a Toluca, no viajaban jamás; ni tampoco practicaban deporte en bellas instalaciones de duela y mosaicos azules; ni eran respetados por otros jóvenes que, por el contrario, se divertían gritándoles majaderías en la calle; y mucho menos eran admirados por las mujeres que en ese entonces comenzaban a enamorarse de los hombres con cabello largo.

Las mujeres despreciaban ejércitos enteros de gladiadores y hombres superiores con tal de meterse a la cama con un cantante de pelos largos: amaban las cabelleras por sobre todas las cosas, por encima incluso de los caramelos. Nunca imaginé cuánto podía ser admirado mi cabello por las adolescentes hasta que lo contemplé cercenado y esparcido como aserrín en el piso de una peluquería: el cráneo rapado estaba en el aparador, el casquete corto a cepillo, peor que ser castrado, y el cráneo topológico. Y no conforme con mentirme, mi padre me pidió discreción, es decir silencio absoluto, porque nuestros planes podían venirse abajo a causa de la intransigencia de su mujer: “Sabes bien cómo es tu madre”. Habría de escuchar durante décadas esta frase, como si con sólo pronunciarla mi padre despertara en mí una complicidad que nos pondría a salvo de la atribulada naturaleza femenina. Los lobos reconocemos nuestros aullidos a cientos de metros de distancia, los escuchamos abrirse paso en la espesura. Los lobos sabemos que las mujeres poseen ciertas obligaciones que cumplir, las han tenido durante siglos, y una de ellas es permitir a los hombres educar a los hombres, enfrentarse, moldearse entre sí como dos golpes secos: el tiempo transcurre, pero los animales rugen, conquistan, desgarran la carne, y ojalá fuera de otra manera, pero así son y serán las cosas.

gatote
02-may-2009, 10:49
Quien dijera q una semana despues de publicar este post, tras andar 10 años greñudo me viera al espejo rapado a cero...

Beba_Pink
03-may-2009, 07:22
SALUDOS A MI QUERIDISHIMO JUANSHITO! VALLA QUE ESCRITOR DIOS MIO!!

LO MEJOR DE TODO, ES.... AAAASHH NO PUEDO DECIR MÁS, LAS PALABRAS SE ME COIBEN...

gatote
22-may-2009, 09:29
Como homenaje mínimo, ponemos un fragmento de Mario Benedetti, un pedazo de su persona ahora difuminada.

Uno de los pocos autores que reivindica las letras limpias sin rayar en cursilerias.

NO TE SALVES
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

Goldner
05-jun-2009, 03:41
MI ESTIMADO PETRUS GATOTE NO HABIAS PUESTO ESTE AKI......

JUEZ Y PARTE
Por: Petrus

“¡Que fácil podemos pasar de cómplices a jueces! Cuando tienes por amante a una fichita, celebras sus desmadres: mientras está contigo calificas sus excesos como dulces travesuras de ninfa, pero cuando se te va, sus libres aleteos ya te parecen simples puterias. Esos revolcones deliciosamente obscenos que antes canonizabas, ahora resulta que te escandalizan, la acción es la misma, el gran detalle es que ya no es contigo. En realidad no es la moral la que te lleva a criticar a tu ex, sino la pinche envidia”.
Este fue el acertado diagnostico de mi mejor amigo, y semejante sinceridad me hizo tomar dos decisiones inmediatas, uno, ya no le contaría nada de Cecilia. Dos, no le pagaría las cuatro chelas que llevaba y que pensaba dispararle. ¿No estaba claro que uno invita a los amigos a la cantina, no para oír verdades sino para que le den la razón?

Conocí a la Ceci gracias a mi vocación por el arte. O.k., ya que hablamos de sinceridad, reconoceré que más bien a mi astucia de “caza cocteles”, a mi afición no tanto por las obras como por los brindis de las inauguraciones. Esa noche en particular la exposición estaba chafa con ganas, pero el vino estaba de antología. Yo estaba dándole la segunda inspección a las pinturas, con un fingido interés como mínima cortesía al patrocinador de la peda, cuando me tope con una verdadera obra de arte: una musa etílica, de senos pequeños pero de cadera frondosa enfundada en una pantalón de terciopelo que de tan ceñido parecía pintado sobre sus formas. Traía una copa en cada mano y el gesto de tedio mal disimulado por los cuadros.
“Al menos el brindis no es minimalista”, le dije cuando pasaba a mi lado. Por fortuna le hizo gracia mi comentario y se quedó a disertar conmigo sobre una parte nodal de la exposición: ¿estaba mejor el tinto?

Se notó que nos acoplaríamos bien, no se presentó la menor fricción en cuanto a nuestra óptica, ambos concordamos en que es mejor buscar el mensaje pictórico directamente en la obra sin esperar a que los textos explicativos o los programas de mano nos revelaran las claves. De manera análoga coincidimos en que había que buscar la bebida directamente en sus fuentes, sin esperar a que nos ofrecieran y no tardamos en organizarnos para corretear a los meseros. Primero trazábamos mentalmente sus rutas y enseguida nos dividíamos para interceptarlos mejor. Nuestra primera media hora de convivencia transcurrió entre hidalgos y críticas iconoclastas hasta que por fin llegó el primer silencio incomodo, ahora escrutamos nuestros rostros y nos encontramos unos treinta y dos grados más atractivos que al principio, los mismos que tenían nuestras copas.

El primer beso fue sintomático de todo lo que vendría después. Trenzamos nuestras lenguas justo enfrente del cuadro principal importándonos un rábano que obstruyéramos la visión. Pusimos en exposición nuestras ganas, Ceci no se quedo con las ganas de catar la consistencia de mis nalgas y no nos quitamos sino hasta que el manoseo escandalizó al grado que un guardia nos reconvino a recobrar la compostura. No recuerdo quien fue el primero en exhortarlo a que fuera a reconvenir a su madre, el caso es que nos hubieran sacado si antes Ceci no lo amenaza con hacer algo realmente escandaloso, al tiempo en que se bajaba el escote al borde de los pezones. Nos cortaron el suministro de alcohol, pero nosotros ya habíamos encontrado algo más embriagante en nuestros labios. Seguimos comiéndonos a besos aunque ya no en el centro de la sala. Sin embargo el exhibicionismo natural de Ceci no podía frenarse por mucho tiempo. Ahora rozaba con sus uñas mi entrepierna mientras me susurraba al oído ordenes más que propuestas indecorosas. “¡Quiero mamártela... voy a ordeñarte hasta que aúlles!”. Esto último me lo dijo en voz alta y por más que le insistí siguió diciéndomelo sin bajar el tono de voz. Más de una pareja interrumpió su charla para volear a vernos, algunos nos sonreían con la vista pero la mayoría parecía acusarnos de sacrilegio. Inclusive el verdulero cultural José Valencia cortó su encendido rollo sobre la necesidad de fundar un Partido del Arte y abandonó a los ilusos que le prestaban atención para ver si le convidaba un pedazo de mi pastel de 1.70. Imposible yo ya me estaba jalando a este impredecible bizcocho de ojos entornados hacia los baños de la galería.

Entramos en la covacha de las escobas pero Cecilia no me dejó cerrar la puerta, me dijo que le prendía el riesgo, así que la dejó más que entre abierta. Yo ya no opuse resistencia, le di la espalda al pasillo y la dejé saciar su voracidad desbordada. Pronto tuve que concentrarme en retardar mi estallido, pero mi esfuerzo resulto tan inútil como querer detener la montaña rusa clavándole las uñas al aire. Pronto se convirtió en una ventosa ultrasónica que terminó rompiendo un nudo eléctrico atrás de mi vejiga y me succionó el alma vuelta chorros; en el lienzo de mis ojos cerrados se desató una pirotecnia de colores sugerida apenas por los más frenéticos surrealistas, hasta que me vacíe por completo.
Cuando recobre el sentido me pareció escuchar unos cuchicheos a mis espaldas, no hubiera volteado, afuera había todo un club voyeour intercambiando impresiones en torno a nuestro show...

Cecilia y yo nos volvimos amantes regulares en escenarios totalmente irregulares. Desde atrás de la última estantería de la biblioteca del Centro Nacional de las Artes hasta en la azotea de una bodega Aurrera. La vez que aceptamos algo estándar y nos metimos a un hotel terminamos haciéndolo en la escalera de emergencia antes de llegar a la habitación.
Una locación memorable fue la cabina vacía del último metro que salía de Garibaldi. Aprovechamos lo despoblado para meternos hasta el final, nadie del vagón nos veía porque la ventana estaba tapada, pero cuando abandonábamos cada estación por la ventana frontal resultaban perfectamente visibles las nalgas de Ceci sobre el tablero mientras la bombeaba sin parar. Lo mejor fue cuando el convoy salió del túnel por la estación Coyuya, y entonces también los automovilistas que circulaban por eje 3 oriente, pudieron llevarse un taco de ojo mientras ensartaba a mi morenaza.

Mis celos no domesticados iniciaron el declive, otro error que cometí fue andar presumiendo entre mis amigos las virtudes ninfomaníacas de Ceci, provocó que le sobraran ofertas en cuanto nos separamos. Precisamente en una fiesta de amigos mutuos se dio el acabose. Yo acababa de conocer a una española destrampada que andaba rolando por la ciudad por un par de días. Al llegar a la fiesta cometí la fanfarronería de presentarla como mi nueva pareja, la abrace lo más que pude y hasta le robe un beso cuando me aseguré de que Cecilia nos miraba. No debí haber provocado a esa pantera lubrica armado con una pinchurrienta varita. Pronto me demostró que si se trataba de dar picones yo me había quedado rotundamente fresa. Se puso a bailar con el Tijuano, el guey más yonki de toda la fiesta, el más atascado pero también el más mamey. Supo escoger a mi rival, daba por hecho que yo no me atrevería a retarlo a golpes, así que con la mayor naturalidad, se puso a bailar una rola tecno como si fuera lambada. Se me borró la estúpida sonrisita de candidato a alma de la fiesta y mi disque conquista internacional se desinfló de inmediato, ahora la vi como la desabrida gallega pinta de autista buscando entrar al nirvana electrónico vía LSD sin escalas.

Esto no se podía quedar así, tenía que hacer algo y rápido: salté por la borda. Quizá no fue la acción más valiente pero al menos ya no los tenía restregándome en la cara su desfachatez. Me puse a brindar con los coches en el estacionamiento de aquella unidad habitacional, después pareció el velador y le compartí unos sorbos de la caguama que saqué de la fiesta. Ya que agarró confianza me invitó a espiar una pareja que había visto escabullirse al jardín trasero del edificio vecino, “se ve que andaban calientes”. Fuimos a saciar la curiosidad, nos parapetamos tras un coche para ver mejor y ¡oh diantres! Casi me trago el cigarro, ¡Ahí estaba la mendiga Cecilia con el culo al aire mientras el miserable Tijuano le daba fuego de a perrito! El velador notó mi sorpresa y me preguntó que si los conocía. “Para nada” respondí ironizando. No se que me dolió más, ver que estaban haciendo mi posición favorita, descubrir lo rápido que se las había dado a casi un teporocho o el hecho de que les valía dar espectáculo a un público potencial de una veintena de departamentos.

Creo que esa noche me empecé a volver masoquista porque no pude quitarles los ojos de encima, no pude dejar de mirar la saña con que el tipo embestía la grupa que apenas antier era mía, la manera en que se aferraba a sus nalgas de costeña mientras ella se retorcía como gata electrizada. Mi compañero de espionaje empezó a frotarse la entrepierna y yo descubrí que también la tenía dura. Mi pene no sabía de traiciones, reaccionaba por acto reflejo a la violenta cogida que estaba presenciando. Cambiaron de posición, Ceci se puso arriba y apuntó sus pezones hacia las estrellas, su vientre empezó a rotar en círculos, casi podía sentirla encima de mi, ahora giraba hacia el otro lado, cada vez más rápido, hasta que fue alcanzando la velocidad de una licuadora. De sus cuerpos parecía desprenderse la resonancia de la lujuria, sincronizada a través del éter con otras parejas que estarían fornicando en lugares públicos a lo largo del mundo, disfrutando la adrenalina que te inyecta provocar el escándalo. Por momentos nos llegaba el eco de sus jadeos felinos, la ballesta se había tensado al máximo y en cualquier momento reventaría el disparo. Ceci se puso a anunciar su venida, justo como lo hacía conmigo, termine cerrando los ojos para imaginar nuestro último acostón, “¡ya, me estoy viniendo, me estoy viniendo!” grito enloquecida. Sentí unas ligeras sacudidas en mis adentros… había llegado a un rarísimo y pequeño pero sabroso orgasmo seco.

Ya no quise regresar a la fiesta, ¿para qué?, podía pasar que más entrados en copas hasta se les ocurriera repetir en pleno comedor. Me fui sin despedirme de nadie y todavía no me siento culpable por haber dejado a la gallega orbitando entre puro desconocido. Al día siguiente le hablo al Gabo, el único de mis amigos que no fue a la mentada fiesta, le invito unas chelas para que comparta conmigo mis quejas y vean con lo que me sale. Termina poniéndose del lado de aquella. Por lo pronto ya pedí la siguiente ronda de negras (con cuentas separadas, por supuesto) y afuera de El Nivel, mi cantina favorita, alguien le pica las costillas a la nostalgia con las notas de sus saxo. Tomo un limón, le hecho sal y antes de saborear mi suerte eructo mi resignada conclusión: pinches-benditas viejas!

gatote
10-jun-2009, 05:06
Vale Alfredo, gracias por ponerlo y sobre todo por leerlo!

Salud os!!

CLAUDIA
21-jun-2009, 12:24
Gatote, tienes gran madera de escritor, hombre, hombre,
me falta leer el relato de los topos, y el que dejo Alfredo.................
solo escribo cosas que me han pasado..... no me gustaria balconearme, aunque
creo que siempre lo hago.......... bonita historia la de la chica del INEGI, puf!
he perdido mi sensibilidad, por que no me sonroje, o es que Saade me a ultrajado
mas mis pensamiento, puf!!! fuerte la frase, verdad?
bueno hasta pronto

CLAUDIA
21-jun-2009, 09:58
Y no conforme con mentirme, mi padre me pidió discreción......


y entonces que no se fue de cadete??

CLAUDIA
21-jun-2009, 10:18
“¡Que fácil podemos pasar de cómplices a jueces! Cuando tienes por amante a una fichita, celebras sus desmadres: mientras está contigo calificas sus excesos como dulces travesuras de ninfa, pero cuando se te va, sus libres aleteos ya te parecen simples puterias. Esos revolcones deliciosamente obscenos que antes canonizabas, ahora resulta que te escandalizan, la acción es la misma, el gran detalle es que ya no es contigo. En realidad no es la moral la que te lleva a criticar a tu ex, sino la pinche envidia”.
Este fue el acertado diagnostico de mi mejor amigo, y semejante sinceridad me hizo tomar dos decisiones inmediatas, uno, ya no le contaría nada de Cecilia. Dos, no le pagaría las cuatro chelas que llevaba y que pensaba dispararle. ¿No estaba claro que uno invita a los amigos a la cantina, no para oír verdades sino para que le den la razón?

después de este párrafo y me acorde de él que ame, una sola vez lo traicione, y ahora entiendo su pesar...........

con respecto a todo el relato de la Cecilia, me hizo recordar a un antiguo amante
eramos jovenes, y donde queriamos pues nos dabamos nuestras agasajadas,

disfrute los dos relatos,
sin mas ni mas

creo que ante un escritor me encuentro

saludos gatote

gatote
22-jun-2009, 10:08
Colega Aguilagargola, en efecto si te leen puedes preciarte de que vale la pena abrir la boca, en este caso la pluma. agradecido quedo!

Sabes, trabaje un rato como pornografo para un par de revistas y tienes razón que despues de asomarte tanto a los mundos del erotismo y el porno (tan cercanos q se confunden) como que te cuesta trabajo prenderte con una revolcada standar... he ahi el reto de conjurar rutinas, arte imprescindible para seguir sintiendonos vivos, no?

Pos otro lado les comento colegas otro gaje del oficio de escribir calenturas, en una racha me quede sin pareja y yo tenia que seguir escribiendo relatos incendiarios... uta la peor tortura. Eso de atizar el deseo frustrado sta muy masoca, je je

desde luego q escribir es chido, pero traducirlo a tu vida es lo mejor!!, como dice sabina "opino con sade que al deseo los frenos le sientan fatal"

Salud os!!

CLAUDIA
22-jun-2009, 10:23
Colega Aguilagargola, en efecto si te leen puedes preciarte de que vale la pena abrir la boca, en este caso la pluma. agradecido quedo!

Sabes, trabaje un rato como pornografo para un par de revistas y tienes razón que despues de asomarte tanto a los mundos del erotismo y el porno (tan cercanos q se confunden) como que te cuesta trabajo prenderte con una revolcada standar... he ahi el reto de conjurar rutinas, arte imprescindible para seguir sintiendonos vivos, no?

Pos otro lado les comento colegas otro gaje del oficio de escribir calenturas, en una racha me quede sin pareja y yo tenia que seguir escribiendo relatos incendiarios... uta la peor tortura. Eso de atizar el deseo frustrado sta muy masoca, je je

desde luego q escribir es chido, pero traducirlo a tu vida es lo mejor!!, como dice sabina "opino con sade que al deseo los frenos le sientan fatal"

Salud os!!

uuuiii que tal hasta colegas somos???
MIL GRACIAS
me llena de emoción sinceramente, eh??!!

solo un pequeña opinión, creo que todo deseo desenfrenado tiene limites, no crees??
digo hay dolores permitidos, hay dolores extremos, que mejor ni hablar,

y te digo una cosa sinceramente, si creo que hay un ligera linea ante la pornografia y el erotismo, y de Saade a tus escritos tambien, esa dulzura la
trasmites, esa miel derramada ahi, y sentir lo aspero de la lengua de la gatita,

wua, vaya hay que tener delicadeza para narrarlo, y la tienes,

te dejo una fotico erotica bueno, en lo personal me gusto
y la comparto contigo

colega, ay dios eso me gusto tremendamente

CLAUDIA
22-jun-2009, 10:26
el sistema ya no permitio poner otra vez la foto,
pero aqui esta el link
sale vale

http://www.soybiker.com/forum/showthread.php?t=7169

gatote
22-jun-2009, 07:22
Sugerente la imagen, pero mas suggggerente la sig colab a dos manos: inicia el maremoto Aguilagargola y yo le sigo.

CLAUDIA
22-jun-2009, 10:28
me emociona tanto esto, llevar al limite la misma imaginación mezclada con cierta veracidad, exquisito..........................todo debe de empezar en el periferico, diviso a lo lejos una linda moto, color negra, y mi mente empieza a imaginar aquella fantasia divina, en la que me veo
postrada en la moto, desnuda, ansiosa de que mis labios internos, y humedos, saboreen su lengua, llamandolo con un suave ven a mi, .........

así inicia mi relato, continuara..............

CLAUDIA
26-jun-2009, 07:40
espero tener un buen relato, tan lleno de seducción y pasión, mezclado con bajos instintos, y
tantito sadomasoquismo

lo esperan???

gracias gatote por permitirme estar en tu espacio

gatote
26-jun-2009, 10:04
Yastas Aguilagargola y claro esta secc. está abierta a toda la banda que guste publicar algun texto que le haya latido un chingo, ya sea propio o de algun tercero


Quedamos en espera de tu texto que fusione los dos relatos q me mostraste, acuerdate de no cerrarlo pa escribirle un japi end
:D

salud os!!

CLAUDIA
26-jun-2009, 10:22
mmm
claro claro
no se me olvida
entonces lo corto en 2 dias, consecutivos
jajajjajjajjajajja
soy tremenda
lo dejo en TO BE CONTINUE

ah entonces por que no has pasado a
MI CAJITA DE RECUERDO??
que la tengo abandonadita

gatote
21-jul-2009, 11:01
retrazadon pero ya casi tengo la versión corregida y aumentada del segundo relato de Aguigargola, segunda llamada, segunda...!

CLAUDIA
21-jul-2009, 11:12
claro lo estoy esperando con ansia pasion jejjejejjejejejeje
lo esperamos
si si si!!!!!!!

Goldner
21-jul-2009, 11:28
claro lo estoy esperando con ansia pasion jejjejejjejejejeje
lo esperamos
si si si!!!!!!!


AGUILA ACABO DE TERMINAR DE LEER TU RELATO....CREO K HASTA ME SONROJE....JIJIJI
MUY CHINGON NIÑA!!!

CLAUDIA
21-jul-2009, 11:38
AGUILA ACABO DE TERMINAR DE LEER TU RELATO....CREO K HASTA ME SONROJE....JIJIJI
MUY CHINGON NIÑA!!!

GRACIAS ALFREDO

JEJEJEJEJEJ
UN POQUITO SUBIDO DE TONO, PERO ES EL ESTILO DE GATOTE,
AHI LE DEJO A EL QUE LE PONGA PASION, LO MIO FUE MUY DIRECTO
JEJEJEJEJEJEJEJEJ

PERO DE ESO SE TRATA QUE SE SONROJEN Y LO PRUEBEN
EJJEJEJEEJEJEJJEJEEJEJ

gatote
13-ago-2009, 09:40
Lamento justificarme pero tengo que hacerlo, no he podido continuar el texto de Aguilagargola porq me quede sin PC (sufrió una penosa escena de violencia intrafam, je je -michava agarro a patadas el cpu porque me descubrio fotos de porno casero con otra...)

Espero pronto repararla y es q aca en la chamba nomas no puedo y en los cobercafes no me inspiro...(eso de q te cobren por minuto no va con las musas)

AlÜ!!!

gatote
26-ago-2009, 11:16
Vocal de Real de 14 presenta libro este viernes 28: De los Textos del alcohol

Venciendo a la muerte lenta que se le ha metido en las arterias, este mega poeta se aferra a las letras como testamento en vida.

Si adquieres sus poemas, apoyaras al máximo letrista en la historia del blues méxicano quien se desbaneciera en pleno escenario, para despertar en una silla de ruedas... la arterioesclerosis multiple fulminante ha avanzado y ahora nisiquiera puede dar clases de lira, composición o armonica.

Nos vemos este viernes, mas que una invitación es una obligación de la comunidad que nos preciamos de ser sencibles al arte.

Dejo la liga para que puedas estar en contacto, clic acá:[/SIZE]

http://josecruz.org/

gatote
26-ago-2009, 11:17
Venciendo a la muerte lenta que se le ha metido en las arterias, este mega poeta se aferra a las letras como testamento en vida.

Si adquieres sus poemas, apoyaras al máximo letrista en la historia del blues méxicano quien se desbaneciera en pleno escenario, para despertar en una silla de ruedas... la arterioesclerosis multiple fulminante ha avanzado y ahora nisiquiera puede dar clases de lira, composición o armonica.

Nos vemos este viernes, mas que una invitación es una obligación de la comunidad que nos preciamos de ser sencibles al arte.

Dejo la liga para que puedas estar en contacto, clic acá:

http://josecruz.org/

Goldner
26-ago-2009, 11:26
NEL INCHE GATOTE, SIEMPRE K TE ENCUENTRO TE SALUDO Y SOLO ME VOLTEAS A VER COMO BICHO RARO!!!!

gatote
26-ago-2009, 05:04
??? cual Alfredo??? Te juro que no me he dado cuenta, a menos q me hayas topado hiper biago q casi nunca pasa... je je

En serio, no ubico q te hayas acercado, tengo facha de mamon pero no soy tanto, je je (creo) ya habra chance de saludarte bien, de hecho todavia no te conosco en persona colega... en el aniver lomo creo q te vi tu chaleco pero si no corrigeme

salud os!!!

gatote
27-ago-2009, 09:50
PATIOS DE CRISTAL, Esta rolota la escribió el enorme poeta José Cruz de la Banda Real de Catorce:

entre su lirica dice:

"Cuando Yo nací esto ya era una prisión

Necesito una copa...

el brillo de banqueta ya me empieza a cegar

la mirada policiaca de los perros de aquí...

En moto por carretera..."

ESTE VIERNES PRESENTA SU LIBRO!

Goldner
27-ago-2009, 10:08
??? cual Alfredo??? Te juro que no me he dado cuenta, a menos q me hayas topado hiper biago q casi nunca pasa... je je

En serio, no ubico q te hayas acercado, tengo facha de mamon pero no soy tanto, je je (creo) ya habra chance de saludarte bien, de hecho todavia no te conosco en persona colega... en el aniver lomo creo q te vi tu chaleco pero si no corrigeme

salud os!!!

YA SE LA PROXIMA VEZ K TE VEA NOMAS ME ACERCO Y TE DIGO INCHE GATOTE ULERO SALUDAME!!!!JAJAJAJA

gatote
28-ago-2009, 12:06
Otra muestra de las rolas/poemas de José Cruz, Hoy presenta su libro, y allá nos vemos!

Espero escuchar tus pasos resonando en la avenida
verte salir de la hoguera como una Juana de Arco
sé que duermes con viejos que van a morir mañana
mas prendo el incienso de la mentira con mis dedos pálidos
y le digo adiós a tus hombres con un piadoso gospel.

¡No es justo!, te miro y me marchito
¿qué clase de sujeto soy?

Releo la Biblia como un topo fanático
ahí me enredo entre cables de palabras divinas.

Y Dios no me oye
Dios no te cambia.

Creo que compraré el revólver de la justicia
al Ángel de las sombras.

Pobre Lila sin canción
no quiso el himno de mi fe;
pobre niña de aserrín.

En las calles todos mastican tu nombre
en los bares saben cuándo te tiñes el pelo
el firmamento huele a tu perfume
Dios tiene un beso tuyo en los labios.

¡No es justo!, te miro y me deprimo
¿qué clase de sujeto soy?

Te saco ebria...
como una hija del incendio de su alma.

Y la hermandad me ha ordenado perseguirte
la hermandad me ha ordenado rescatarte
la hermandad me ha ordenado convertirte, liberarte.

Pobre Lila sin canción
no quiso el himno de mi fe;
pobre niña de aserrín.

CLAUDIA
07-sep-2009, 09:11
Gatote:
que onda, la vamos a seguir escibiendo relatos eroticos,
jijijjjiijijjiijjiijijij
bueno en eso tienes mas experienca que yo
digo en escribirlos,
ejejjejejejejejejejejejejejejej

CLAUDIA
08-sep-2009, 09:02
Gatote:
tu en escribir, yo los vivo
jajjajajjajajjajjajajajaajja
bueno los espero con profunda dosis de baja pasión, perruna
ajjajajajjajjajajaj

por lo pronto, no hay mas poemas con sentido alcoholico

CLAUDIA
08-dic-2009, 12:49
hola gatote
como estas?? qué onda ya no se hizo el relato erotico??
bueno muchacho solo por eso revivo el post
sale vale
que estes muy bien

gatote
08-dic-2009, 12:54
Comapas, invitad@s tosd@s

Ojalá le quieran caer a la presentación de mi novela: Con veneno en la piel y un six de paraísos dese3chables. Es el martes 15 de dic, desde las 7 pm (hasta las 9.30) en el museo cuevas, academia num 13 atras de palacio nacional, centro histórico.

Pondré algunas botellas de tinto, si alguien mas quiere llevar otra de tinto pues atm, de otros pomos no dejan porq se panikea la representante de Cuevas ( el no, es atm)


hay espacio pa estacionar las fotos, justo frente a la puerta del museo.

Salud os!!

CLAUDIA
08-dic-2009, 12:57
FELICIDADES GATOTE!!!!!!!
lastima y creo de poder si iba tenia pensado hacer una visita a los poblanos
pero por deudas, jajajjajajjaja ya no puedo
EXITO CON TU NOVELA
SALE VALE

gatote
09-dic-2009, 10:44
Vientos Aguigargola, te debo un relato he, no se me olvida.

Colegas allá nos vemos!!

gatote
13-dic-2009, 10:49
promocionando la novela hasta en tu tubo, y allá nos vemos

hay espacio pa estacionar las motos

cEWxzEQdoQM

CLAUDIA
14-dic-2009, 06:36
gatote, no se ve la imagen de tu libro, jejeejjejejeje o es mi maquina
que te vaya de lujo
saludos
colega
jejeje

gatote
14-dic-2009, 04:39
Aquí está la portada de mi´jo literario (espero q nadie se ofenda), cierto, salió con la jeta irreverente del padre jeje

Gracias a kienes nos desean suerte y q por estar lejos de chilangolandia no pueden acompañarnos (pero recuerden con gusto les envío la novela pagando el envío mas 30 pesitos de recuperación :D)

pedidos por MP por favore

Y pues ya llegó la hora, si estás leyendo esto estas invitad@

Martes 15, museo Cuevas (academia 13, atras de palacio nacional, zócalo) 7 pm
entrada libre y espacio pa estacionar las motos frente a la puerta del museo

gatote
18-dic-2009, 09:50
gracias a los mig@s que estuvieron en la presentación, para quienes no tuvieron chance les guarde su ejemplar.

Este es un avance, lo escribió el botello Armando vega Gil (fundador de botellita de jerez):

El personaje central de esta novela, Con veneno en la piel y un six de paraísos desechables, gravita y se estrella en un mundo cifrado por el sexo, por un erotismo desatado y libre que lo lleva de los paisajes más densos de una urbe, la nuestra, que pesa sobre él como una prisión, al escondrijo de los paraísos íntimos que no deja de inventar y recrear en la muerte-resurrección del orgasmo, allí donde la carne y la saliva se mezclan para revelar la esencia más contundente de la existencia.

Pero la sexualidad deviene en mundos que se vuelven contra el protagonista y él va perdiendo toda atadura con su entorno hasta que, ligero, con un modo de ser y estar en el que la indolencia se vuelve estallido de risa, se descubre listo para buscarse en los cuerpos que el destino siembra en el campo fértil de su porvenir. Este es el viaje al que Pedro Carpintero nos invita con su prosa directa y alegre, tomen su boleto y viajen con él en la última salida nocturna a lo sorprendente.
Armando Vega Gil

gatote
03-ene-2010, 10:41
Compas, gracias por seguirme apoyando, por ejemplo hoy en una rodada con los Motocrudos MC me compraron 4 ejemplares y la neta no esperaba menos de mis herman@s meoter@s

Ahora tambien en el DF la llevo a domicilio por 50$

pedidos continuamos por mensaje

salud os!!!

gatote
03-ene-2010, 10:53
una foto

gatote
17-ene-2010, 09:47
Algo de Parmenides García Saldaña, uno de los pioneros de la llamada literatura de la onda.

Fragmento de su novela Pasto Verde (publicada en el 68, hoy inconseguible, dicen):

Y mi amiga se pone a bailar sola. Thalía número 3456548 en un rincón besuquea a Aspirante a Cara Número 1 del Cine Nacional número 67859374, el autor del Sexo Amortiguado se emborracha con la esposa del director famoso-por-la-puesta-en-escena-de-la-obra Los Pechos Adolescentes de la prestigiada escritora Sonia Stop, quien se deja querer por el pintor Yoyo Cavernas, la actriz Tilisa alocadamente besa al director de cine Sebastián Arañas, famoso por la cinta La Rebelión de los Nacolitanos. Salgo de mi escondite. Veo a una nena que parece intelectual, está mona, pero
–Hola.
No me fuma.
–¿Estás aburrida?
–No –dice sin verme.
–Soy escritor, bueno, pretendo serlo, y mi tío es Carlos Fuentes.
Hace el favor de verme, me revisa con la vista.
–Sí, Carlitos es mi tío, me llamo Epicuro Fuentes y he escrito un libro próximo a aparecer en la Editorial Kamasutra titulado 69 Cuentos en los que el Horror se Convierte en Amor o bien El Sexo Inconexo. La temática nena es tranquila, es sobre cómo a través del incesto volvemos a nuestro pasado, cómo por él regresamos al paraíso perdido, sea cómo el hombre y la mujer por el incesto vuelven a su verdadera naturaleza.
–Oh, muy interesante…
–Y en el teatro Verdolaga van a estrenar mi obra Los Sodomitas Llegaron Ya…
–Por el título se ve que es muy original…
–Is babe, is. Y en Nueva York estrenan otra obra mía también sobre incesto titulada My Sister is the Real Love of my Life.
–No entiendo el título, pero suena bien.
–Es que se lo puse en checo para hacerla de más suspense. ¿No has leído alguno de mis cuentos en las revistas y suplementos culturales?
–Perdón ¿cómo dijiste que te llamabas?
–Epicuro Fuentes…
–Ah, sí, sí, son geniales…
–Gracias…
–¿Ya leíste el Castillo de Kafka?
–Nena, Kafka desde años ha está out. Se ve que estás muy atrasada, hace años que la literatura polaca dejó de funcionar, los que están arrollando ahora son los de África.
–¿Sí?
–Sí, amiga, estamos volviendo al tiempo perdido. ¿No has leído Los Tiburones Empedrados de Changó?
–No.
–Muy mal, muy mal. Pero paralelamente a la literatura africana está la yugoslava. ¿No has leído El Oso Destapado de Kaganoff?

–No –empieza a temblar de ignorancia.
–¿Ni Las Quejas son Pendejas de Stalinofo?
–No.
–¿ no sabes yugoslavo ?
–No.
–Muy mal amiga, el yugoslavo actualmente es la base, el francés y el inglés ya están tok.
–¿Qué?
–Tok.
–¿Qué es tok?
–Out.
–¿Qué? Perdóname pero tampoco hablo francés.
–Qué lástima, yo quería tener una conversación intelectual contigo, gusto en conocerte..
–Me saludas a tu tío.
–Cómo no, amiga. Si quieres dame tu dirección y cuando haya fiesta en su residencia te invito.
–¿Perfecto? –entusiasmadísima me da su dirección.
Satisfecho de mi manera de ligar la dejo y ya cansado de la fiesta y de la onda me subo al piano y les pido a los rocanroleros que me acompañen Eve Of Destruction. ¡Sabor!

CLAUDIA
17-ene-2010, 11:24
Gatote creo que si probo (el autor) el pasto verde para escribir todo esto, jijiji
saludos

gatote
24-ene-2010, 01:51
Pues Notimex me buscó pa preguntarme q pex con mi novela, shiales me la voy a creer je je


Clic aca pa leerla:

http://www.informador.com.mx/cultura/2010/172284/6/no-tengo-empacho-en-que-llamen-porno-a-mi-nueva-obra-carpintero.htm


Todavía me kedan ejemplares por si alguien gusta, pedidos por mensaje privado por favor

Envío por correo a cualquier parte del país por $90

Envío por correo a cualquier parte de américa por $120

salud os!!

gatote
29-ene-2010, 01:06
Tengo algo que contar. Hace unas horas acudí a una expo de pintura en un extemplo católico. Para mi, un territorio liberado. Una ex-iglesia a la que le sacaron la basurita para convertirlo en un templo consagrado a la que considero la única religión perfecta: el arte.

En la reja estaba sentada una anciana de unos 70 años. Sola. Leyendo como para amortiguar el contraste: alrededor habia decenas de bolitas de jovenes y jóvenes adultos. Tod@s charlando. Tod@s acompañados por alguien o conociendo a alguien nuevo. Ella estaba sentada justo donde suelo estacionar mi moto desde hace un lustro. Por respeto la estacioné un par de metros atrás. Me sonrió.

Hubiera sido una anécdota insìpida e irrelevante si la señora en cuestión no hubiera sido Leonora Carrington, una de las pocas surrealistas vivas, de la talla de Bretón, DalÍ o Remedios Varo.

Por poner un ejemplo, en pleno Reforma existe una escultura de bronce monumental de unos 20 metros elaborada por ella. Pues bien. Si no sales ne la tele, puedes ser la reencarnación de buda y ni quien te pele. O bien, puedes ser el ganador del premio Nobel pero si estás viej@ ni quien se te acerque.

Ser naco, ser pobre, ser indígena o ser viejo es un pecado capital en México.

Gustoso me hubiera acercado a hacerle la plática. Pero mi prospecto de conquista me esperaba con sus 20 años a unos metros de ahí.

Pasadas unas horas le platiqué la anécdota a mi simpática y hueca acompañante. "Me encontré a leonora Carrington!!!" La morrita me preguntó si Leonora Carrington era un perfume.

gatote
17-feb-2010, 10:54
Este 19 de feb a las 8pm les espero en X-tersa (Lic. verdad num 8 (costado norte de palacio nacional Zócalo) Presentación /performance de mi novela.

Claro entrada gratis y algunos Tekilas de cortesía (ahora si pueden llevar pomos, de preferencia lo q se les antoje jajaj) Hay lugar pa las motos justo enfrente de la puerta.