jefferson
28-abr-2009, 08:18
LA PERLA
Karina era una linda niña de cinco años de ojos relucientes. Un día mientras ella con su mamá visitaban la tienda, Karina vio un collar de perlas de plástico que costaba 2.50 dólares. ¡Cuánto deseaba poseerlo!
Preguntó a su mamá si se lo compraría, y su mamá le dijo: Hagamos un trato, yo te compraré el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagar el collar, ¿está bien?
Karina estuvo de acuerdo, y su mamá le compró el collar de perlas.
Karina trabajó con tesón todos los días para cumplir con sus tareas. En poco tiempo Karina canceló su deuda. ¡Karina amaba sus perlas! Ella las llevaba puestas a todas partes: al kinder, a la cama, y cuando salía con su mamá.
Karina tenía un padre que la quería muchísimo. Cuando Karina iba a su cama, él se levantaba de su sillón favorito para leerle su cuento preferido. Una noche, cuando terminó el cuento, le dijo: "Karina, ¿tú me quieres?", "Oh, sí papá". "Entonces, regálame tus perlas," le pidió él. "¡Oh, papá! No mis perlas," dijo Karina. "Pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita. ¿La recuerdas?, tú me la regalaste el año pasado para mi cumpleaños. Y te doy su ajuar también, ¿está bien, papá?", "Oh, no hijita, está bien, no importa", dándole un beso en la mejilla. "Buenas noches, pequeña".
Una semana después, nuevamente su papá le preguntó al terminar el diario cuento: "Karina y, ¿tú me quieres?", "Oh, sí papá, ¡tú sabes que te quiero!", le dijo ella. "Entonces regálame tus perlas". "¡Oh, papá!
No mis perlas; pero te doy a Lazos, mi caballo de juguete. Es mi favorito, su pelo es tan suave y tú puedes jugar con él y hacerle trencitas". "Oh, no hijita, está bien," le dijo su papá en la mejilla, "Felices sueños."
Algunos días después, cuando el papá de Karina entró a su dormitorio para leerle un cuento, Karina estaba sentada en su cama y le temblaban los labios, "toma papá" dijo, y estiró su mano. La abrió y en su interior estaba su tan querido collar, el cual entregó a su padre. Con una mano él tomó las perlas de plástico y con la otra extrajo de su bolsillo una cajita de terciopelo azul.
( QUE NO ERA LA CAJITA DE LOS RECUERDOS EH NIÑA )Dentro de la cajita había unas hermosas perlas genuinas. Él las había tenido todo este tiempo, esperando que Karina renunciara a la baratija para poder darle la pieza de valor.
Esto me hace pensar las cosas a las cuales se aferra uno y me pregunto: ¿qué es lo que Dios nos quiere dar en su lugar?
"Todo en exceso es malo; el equilibrio y la prudencia, hacen la diferencia" - saludos a todos
Karina era una linda niña de cinco años de ojos relucientes. Un día mientras ella con su mamá visitaban la tienda, Karina vio un collar de perlas de plástico que costaba 2.50 dólares. ¡Cuánto deseaba poseerlo!
Preguntó a su mamá si se lo compraría, y su mamá le dijo: Hagamos un trato, yo te compraré el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagar el collar, ¿está bien?
Karina estuvo de acuerdo, y su mamá le compró el collar de perlas.
Karina trabajó con tesón todos los días para cumplir con sus tareas. En poco tiempo Karina canceló su deuda. ¡Karina amaba sus perlas! Ella las llevaba puestas a todas partes: al kinder, a la cama, y cuando salía con su mamá.
Karina tenía un padre que la quería muchísimo. Cuando Karina iba a su cama, él se levantaba de su sillón favorito para leerle su cuento preferido. Una noche, cuando terminó el cuento, le dijo: "Karina, ¿tú me quieres?", "Oh, sí papá". "Entonces, regálame tus perlas," le pidió él. "¡Oh, papá! No mis perlas," dijo Karina. "Pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita. ¿La recuerdas?, tú me la regalaste el año pasado para mi cumpleaños. Y te doy su ajuar también, ¿está bien, papá?", "Oh, no hijita, está bien, no importa", dándole un beso en la mejilla. "Buenas noches, pequeña".
Una semana después, nuevamente su papá le preguntó al terminar el diario cuento: "Karina y, ¿tú me quieres?", "Oh, sí papá, ¡tú sabes que te quiero!", le dijo ella. "Entonces regálame tus perlas". "¡Oh, papá!
No mis perlas; pero te doy a Lazos, mi caballo de juguete. Es mi favorito, su pelo es tan suave y tú puedes jugar con él y hacerle trencitas". "Oh, no hijita, está bien," le dijo su papá en la mejilla, "Felices sueños."
Algunos días después, cuando el papá de Karina entró a su dormitorio para leerle un cuento, Karina estaba sentada en su cama y le temblaban los labios, "toma papá" dijo, y estiró su mano. La abrió y en su interior estaba su tan querido collar, el cual entregó a su padre. Con una mano él tomó las perlas de plástico y con la otra extrajo de su bolsillo una cajita de terciopelo azul.
( QUE NO ERA LA CAJITA DE LOS RECUERDOS EH NIÑA )Dentro de la cajita había unas hermosas perlas genuinas. Él las había tenido todo este tiempo, esperando que Karina renunciara a la baratija para poder darle la pieza de valor.
Esto me hace pensar las cosas a las cuales se aferra uno y me pregunto: ¿qué es lo que Dios nos quiere dar en su lugar?
"Todo en exceso es malo; el equilibrio y la prudencia, hacen la diferencia" - saludos a todos