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View Full Version : Desayunamos en la Marquesa


Juancho
05-may-2009, 06:25
La inquietud se asomaba en mis párpados antes de escuchar los tres despertadores. Ya estoy despierto y con los ojos cerrados puedo percibir los ruidos de las aves que pelean por las mejores ramas apenas saliendo el sol. En un estado de catatonia osamental me levanto paciente de mi cama y me dirijo hacia la cafetera que tiene como única encomienda el tener listo el elíxir reanimador al momento que yo lo requiera. La ducha tibia después del café termina el trabajo iniciado al ser un hemostático natural y hacerme despertar por completo.

Dubité largo rato sobre mis botas y mis espuelas, decidí darles descanso, usar las de montaña y ofrecer una caracterización novedosa a mi multicitada imagen. Con la parsimonia de un felino llego al punto de reunión tempranísimo. Con un chocolate caliente en mano enguantada espero a los hermanos Claneros. Dobermann llega buscando una desponchadora, una pinchadura en su neumático le impidió salir con nosotros. El Motor de Máverick, inconfundible, lo escucho con atención y espero su aparición, llega pero no es Máverick, ¡es Destroyer montando semihábilmente a Luisa y Mav de copiloto! No quepo en mi asombro.

Dejo pegada en el poste de siempre la obligada nota filosófica y direccional de "Ya nos fuimos, nos alcanzas por la de cuota" y emprendemos camino después de una breve deliberación en términos de negociación administrativa:

yo: Tu guías;
Mav: Nel, tu guías;
yo: No, que guíe Destroyer;
Des: ¿Ah yo por qué?;
yo: Ni madres, no quiero señalizar;
Mav: No señales, al fin que no le vamos a decir a Kings;
todos: aehjhahjjhajhaa.

El camino muy soleado, delicioso, por los 53 pesos la carretera de cuota nos regalaba la vista de las subidas, de las bajadas y del viento en nuestros rostros que golpeaba al paso de nuestras máquinas del tiempo. El trayecto fue muy corto y en menos de 45 minutos estábamos entrando al paraje; 10 minutos más y estábamos ordenando el desayuno. Abundante, hipercolesterolémico, malicioso y delicioso. Engullimos (Engullir: tragar la comida con precipitación y atropello casi sin masticarla) si hablar una palabra, las costillas, los chorizos verdes y rojos, los nopales, las papas, las tortillas azules, las quesadillas de hongos, las sopas de médula... pero primero lo primero. Mientras yo ordenaba las flores de la mesa, Máverick ordenó apenas ocupando su lugar, tres cervezas de la promoción con 25% más. Casi un litro y medio que tuve que compartir con los demás debido a que, por supuesto no iba a terminarme ni la mitad de la bebida endulzada por mosto. Ojos entreabiertos, boquiabiertos, bracilanguideciendo, y el vientre abultado fue el resultado de lo que nos zampamos (zampar [de la onomatopeya zamp] Comer y beber pronta y excesivamente); después de 10 minutos alguien fue capaz de emitir un sonido similar a un conjunto de palabras, era Destroyer que profería la frase: ¡Vamos al Brincolín! Fuera botas de Jeanneth para exhibir calcetas rayadas multicolores; fuera botas de Juancho para presumir tines rosas a rayas por los cuales Mav nos mostraba una sorna reprimida. Brincamos, brincamos, brincamos, brincamos, brincamos, brincamos, brincamos, bajamos, tomamos chela, brincamos, brincamos, volé con mis 78 kilos de puro músculo fuera del brincolín y caí con elegancia sin perder la pose, Destroyer me tiró, brincamos, brincamos. Compramos un papalote, volamos, lo volamos, nos voló, nos empolvamos, corrimos delante de él, corrimos tras él, corrimos arrastras de él, tomamos chela, brincamos, brincamos, brincamos, brincamos, llegó la hora de la comida, a la que bienvenimos con alegría y una cerveza de 335 ml. Mientras ejercitábamos, Máverick había dado cuenta de las cervezas en promoción con el argumento científico: "Es que se estaban calentando y pus ya no saben igual". Platicamos mucho tirados en la elasticidad suspendida por resortes, mirábamos el cielo con nubes de algodón pasando sobre nosotros con una lentitud muy delicada, dibujando formas, trazando figuras en nuestra mente que se empeñaba en interpretarlas... nada... silencio... bienestar.

Máverick nos contemplaba desde su lugar de reflexión, y nunca falta un auto que desarmonice el ambiente con el ruido de sus estéreos, los ocupantes bajan dejando la música encendida, hasta eso decente, Mav (créanlo o no) interpretaba con estilo propio a Miguel Bosé y hasta cantaba una que otra estrofa (con todo y estribillo) de Emmanuel.
Comimos paletas de dudoso manejo sanitario pero con un sabor delicioso, nada nos recordaba la influenza humana H1N1 tipo A ni las medidas restrictivas de prevención. Las disfrutamos tirados en el pasto cual niños sedientos.

Regresamos a la Ciudad, nos despedimos en la autopista. Llego a casa tarde con dolores ya desconocidos y con una severa sensación de bienestar. Duermo después de una ducha, un atole de avena y dos aspirinas para apaciguar los efectos miálgicos de la reducción de la lactasa, de nuevo con una sonrisa en la boca.

ARTS
Juancho
El Clan de los Moteros


"Rodando espero a la mujer que quiero"
(con tono de Gardel)

LOBOFOX
05-may-2009, 06:36
buen relato Juancho muy a tu estilo!!!!!........pero me dejaste ciego con ese tamaño letra brohter!!!!!!! saludos

Beba_Pink
05-may-2009, 07:16
JUANSHITOOOO!!! CAMBIALE EL TAMAÑO A LA LETRAAAAAA!!

MMM ESTA BIEN CON TAL DE LEERTE, LO COPIARE A WORD Y LE PONDRE LETRA DEL 20!!!!

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