vsorkin
04-jun-2007, 10:02
Esta salida comenzó a las 5 am. Hora en que salí de casa para evitar el tráfico de viernes de la ciudad de México. Ya había quedado con mis 2 brothers (que iban en auto con sus familias) de encontrarnos en la caseta de la salida a Cuernavaca a las 6:30, por lo que contaba con tiempo suficiente para llegar sin presiones. Me sentía un poco intranquilo, pues eso de atravesar todo Insurgentes yo solo siempre me ha dado un poco de desconfianza. Me explico: hace algunos meses me lancé a una boda a Tepoztlán y a unos cientos de metros de la glorieta se me puso al lado una Suburban con 6 tipos que, a decir verdad, tenían una pinta de delincuentes que no podían con ella. Yo no me baso en el aspecto físico; siempre he tenido cierta “habilidad” para detectar a la gente que tiene malas intenciones. Hace una año que me robaron una camioneta y me aplicaron el secuestro express, sentí la intención del tipo cuando este se encontraba a unos 6 metros de mi e intenté zafarme, pero al percatarse saco la 9mm y ya no pude hacer nada. En fín, es de esos presentimientos que me hicieron ponerme alerta. Los de la Suburban, en ese entonces me siguieron un buen tramo pero no pudieron nunca alcanzarme hasta que me encontré al lado de una patrulla y se dieron vuelta inmediatamente en una calle para perderse.
Ok, ya sé! Me estoy desviando demasiado! El chiste es que sí, me “aputé” un poco y, al ser viaje familiar y donde podía encontrar retenes, decidí también que no valía la pena llevar un fogón “por si las moscas”.
Tomé el periférico, al ver que no había ni tráfico ni policías, simpre con precaución por que no falta el que va vuelto madre o que viene de la peda de jueves. Mi intención era salirme en Rio San Joaquín para irme hasta Sullivan y tomar de ahí Insurgentes, pero en la salida decidí seguirme por periférico. Yo siempre he sido instintivo; si siento que debo o no debo hacer algo, sigo esa intención. Por eso, llegando al cruce con Viaducto sentí que debía salirme y tomar Insurgentes a la altura de Xola y así lo hice. Tomé la avenida y me dirigí directo hacia la caseta sin más, a la qué llegué a las 5:25 y estacioné mi moto en la tienda para pasar por un café, una firma y esperar a los demás. Tienda cerrada, así que solo me eché un cigarro y les marqué. Estaban a 15 minutos de ahí. Una vez que llegaron, acordamos detenernos en 3 Marías a echar las quekas y después continuar. Qué pinche frio! Pero nada que un buen cafecito de olla no alivianara. Y acordé en irme al paso, pero si se me antojaba un cigarrito me detendría para después alcanzarlos. En Cuerna, el tráfico estaba pesado, por lo que me adelanté entre los autos y seguí solo hasta 4 Vientos, donde me paré a esperar con un cigarrito. Unos 15 min después, pasaron frente a mi ambos autos. Les dí espacio y me arranque con unos 10 min de retraso. Como quería alcanzarlos, le empecé meter un poco. Unos 20 km antes de la caseta de Iguala, en un tramo que se encuentra una bajada larga, madres! Un federal de caminos. Veo rápido mi velocímetro y andaba a 180 kph. Meto freno con motor y empiezo a bajar discretamente, pero a unos 500 mts uno de los policías se para en la carretera y me hace señal de que me parara – “Vienes muy rápido!” – “No oficial, como creé? Voy como a 120-130” – “Si desde que ibas entrando a la recta te tiré el radar, ibas a 148km/h!!!” – Puta! Por lo menos alcancé a bajarle! – “Bueno, si usted lo dice, no tengo por que discutir”- “Licencia y tarjeta, te voy a levantar una infracción”. Me empezó a preguntar a dónde iba, donde trabajaba, que cuánto me había salido mi equipo de seguridad y si viajaba seguido en la moto. Estuvimos platicando unos 15 minutos y me dijo: “Qué vamos a hacer contigo, Victor?” – “Pues no sé, usted dígame”- “Mira, normalmente yo infracciono a la gente que se baja prepotente y se niega o se pone altanera, pero pues tú te ves tranquilo por lo que te lo voy a dejar en una llamada de atención” . Me dejaron ir por lo que les ‘invité el desayuno’ y además me advirtió que había 2 patrullas más adelante, igual que como ellos en tramos rectos y con bajada. Pero me dijo algo que si me hizo reflexionar: “Buen viaje y vete con cuidado. No te aloques. Me ha tocado recoger a varios que por exceso de velocidad quedan deshechos en la carretera. Mucha suerte!”.
Me equipé y arranqué la moto de nuevo. De ahí a la caseta, donde me esperaban mis amigos, me fuí pensando en lo que me dijo. Otra vez lo que considero el peor amigo del motociclista: el exceso de confianza. Y es que son tantos los factores que pueden ocasionar un accidente!!! Pero bueno, ya llegando a la caseta me esperaban. Y después de relatar lo sucedido, acordamos irnos los 3 juntos de ahí hasta Acapulco. Nos fuímos parejos los 3 a 160 reduciendo en los tramos donde, efectivamente, se encontraban las otras 2 patrullas de federales. Mis 2 brothers fueron motociclistas algún dia, dejando las motos por sus esposas e hijos. Me fuí muy tranquilo pues me iban cuidando en los rebases en todo momento. Llegamos a Acapulco a las 12 directo por la chelas. La estancia allá no amerita más que decir que me la pasé chupando to-do el dia. Fué divertido y muy familiar.
El regreso lo hice solo, pues aquellos se regresan hasta el miércoles. Una carretera casi vacía y sin mayores complicaciones. Me regresé muy tranquilo, disfrutando hasta Cuerna entre 120 y 160 kmh. Paré solo en Chilpancingo por gas y en Iguala por un ciegrro y una botella de agua. Ahí se me acercó un señor ya grande a preguntarme por la moto- “Cuantos cm3 ?” - “1100” – “Ibas como a 140?” – “No, señor. Vengo a 120-130” – “Pues yo te pasé e ibas como a 140” - “Bueno, a ratos para no dormirme”- “Pues felicidades, está muy bonita tu moto. Que tengas buen viaje!” – “Igualmente!”. La verdad es que me agrada cuando la gente se te acerca en alguna parada y se pone a platicar contigo, sin hacer las típicas preguntas de ‘cuanto cuesta’ y ‘a cuanto corre’.
En Cuerna, me alcanzó un grupo de pisteros. No entiendo; yo considero que existe algo llamado “cortesía en carretera”. Que vengas en grupo y a cierta velocidad no implica que no respetes a los demás. Yo iba en carril de alta a unos 130 y los ví cuando ya estaban atrás y a un lado. No me permitieron ni pasarme en medio. Me rebasaron por la derecha cerrándose en mi carril. Y más adelante los vi parados antes de llegar a la Pera. Yo seguí por en medio y después de la pera me empezaron a rebasar pero por ambos lados y cruzándose una vez que me adelantaban por enfrente de mi. Pensé en alcanzarlos y luego deseché mis ideas. Al fin y al cabo, no tengo que demostrar nada como tal vez ellos si sientan esa necesidad. En fin. Llegué a México como a las 3:15 y entré por Insurgentes, luego Revolución, Patriotismo y Reforma para tomar por la lateral un tramo pequeño de périférico desde Polanco y hasta después del Toreo. Aunque fué una salidita por cuota (que no me agrada mucho) fué a fin y al cabo una oportunidad más de disfrutar mi moto, que como siempre se portó como una reina. Ya habrá otras más, pero al menos la alegría y positividad que me trajo este viaje me dá una semana más relajado y con miras para la siguiente.
Saludos,
Ponzoñas
Ok, ya sé! Me estoy desviando demasiado! El chiste es que sí, me “aputé” un poco y, al ser viaje familiar y donde podía encontrar retenes, decidí también que no valía la pena llevar un fogón “por si las moscas”.
Tomé el periférico, al ver que no había ni tráfico ni policías, simpre con precaución por que no falta el que va vuelto madre o que viene de la peda de jueves. Mi intención era salirme en Rio San Joaquín para irme hasta Sullivan y tomar de ahí Insurgentes, pero en la salida decidí seguirme por periférico. Yo siempre he sido instintivo; si siento que debo o no debo hacer algo, sigo esa intención. Por eso, llegando al cruce con Viaducto sentí que debía salirme y tomar Insurgentes a la altura de Xola y así lo hice. Tomé la avenida y me dirigí directo hacia la caseta sin más, a la qué llegué a las 5:25 y estacioné mi moto en la tienda para pasar por un café, una firma y esperar a los demás. Tienda cerrada, así que solo me eché un cigarro y les marqué. Estaban a 15 minutos de ahí. Una vez que llegaron, acordamos detenernos en 3 Marías a echar las quekas y después continuar. Qué pinche frio! Pero nada que un buen cafecito de olla no alivianara. Y acordé en irme al paso, pero si se me antojaba un cigarrito me detendría para después alcanzarlos. En Cuerna, el tráfico estaba pesado, por lo que me adelanté entre los autos y seguí solo hasta 4 Vientos, donde me paré a esperar con un cigarrito. Unos 15 min después, pasaron frente a mi ambos autos. Les dí espacio y me arranque con unos 10 min de retraso. Como quería alcanzarlos, le empecé meter un poco. Unos 20 km antes de la caseta de Iguala, en un tramo que se encuentra una bajada larga, madres! Un federal de caminos. Veo rápido mi velocímetro y andaba a 180 kph. Meto freno con motor y empiezo a bajar discretamente, pero a unos 500 mts uno de los policías se para en la carretera y me hace señal de que me parara – “Vienes muy rápido!” – “No oficial, como creé? Voy como a 120-130” – “Si desde que ibas entrando a la recta te tiré el radar, ibas a 148km/h!!!” – Puta! Por lo menos alcancé a bajarle! – “Bueno, si usted lo dice, no tengo por que discutir”- “Licencia y tarjeta, te voy a levantar una infracción”. Me empezó a preguntar a dónde iba, donde trabajaba, que cuánto me había salido mi equipo de seguridad y si viajaba seguido en la moto. Estuvimos platicando unos 15 minutos y me dijo: “Qué vamos a hacer contigo, Victor?” – “Pues no sé, usted dígame”- “Mira, normalmente yo infracciono a la gente que se baja prepotente y se niega o se pone altanera, pero pues tú te ves tranquilo por lo que te lo voy a dejar en una llamada de atención” . Me dejaron ir por lo que les ‘invité el desayuno’ y además me advirtió que había 2 patrullas más adelante, igual que como ellos en tramos rectos y con bajada. Pero me dijo algo que si me hizo reflexionar: “Buen viaje y vete con cuidado. No te aloques. Me ha tocado recoger a varios que por exceso de velocidad quedan deshechos en la carretera. Mucha suerte!”.
Me equipé y arranqué la moto de nuevo. De ahí a la caseta, donde me esperaban mis amigos, me fuí pensando en lo que me dijo. Otra vez lo que considero el peor amigo del motociclista: el exceso de confianza. Y es que son tantos los factores que pueden ocasionar un accidente!!! Pero bueno, ya llegando a la caseta me esperaban. Y después de relatar lo sucedido, acordamos irnos los 3 juntos de ahí hasta Acapulco. Nos fuímos parejos los 3 a 160 reduciendo en los tramos donde, efectivamente, se encontraban las otras 2 patrullas de federales. Mis 2 brothers fueron motociclistas algún dia, dejando las motos por sus esposas e hijos. Me fuí muy tranquilo pues me iban cuidando en los rebases en todo momento. Llegamos a Acapulco a las 12 directo por la chelas. La estancia allá no amerita más que decir que me la pasé chupando to-do el dia. Fué divertido y muy familiar.
El regreso lo hice solo, pues aquellos se regresan hasta el miércoles. Una carretera casi vacía y sin mayores complicaciones. Me regresé muy tranquilo, disfrutando hasta Cuerna entre 120 y 160 kmh. Paré solo en Chilpancingo por gas y en Iguala por un ciegrro y una botella de agua. Ahí se me acercó un señor ya grande a preguntarme por la moto- “Cuantos cm3 ?” - “1100” – “Ibas como a 140?” – “No, señor. Vengo a 120-130” – “Pues yo te pasé e ibas como a 140” - “Bueno, a ratos para no dormirme”- “Pues felicidades, está muy bonita tu moto. Que tengas buen viaje!” – “Igualmente!”. La verdad es que me agrada cuando la gente se te acerca en alguna parada y se pone a platicar contigo, sin hacer las típicas preguntas de ‘cuanto cuesta’ y ‘a cuanto corre’.
En Cuerna, me alcanzó un grupo de pisteros. No entiendo; yo considero que existe algo llamado “cortesía en carretera”. Que vengas en grupo y a cierta velocidad no implica que no respetes a los demás. Yo iba en carril de alta a unos 130 y los ví cuando ya estaban atrás y a un lado. No me permitieron ni pasarme en medio. Me rebasaron por la derecha cerrándose en mi carril. Y más adelante los vi parados antes de llegar a la Pera. Yo seguí por en medio y después de la pera me empezaron a rebasar pero por ambos lados y cruzándose una vez que me adelantaban por enfrente de mi. Pensé en alcanzarlos y luego deseché mis ideas. Al fin y al cabo, no tengo que demostrar nada como tal vez ellos si sientan esa necesidad. En fin. Llegué a México como a las 3:15 y entré por Insurgentes, luego Revolución, Patriotismo y Reforma para tomar por la lateral un tramo pequeño de périférico desde Polanco y hasta después del Toreo. Aunque fué una salidita por cuota (que no me agrada mucho) fué a fin y al cabo una oportunidad más de disfrutar mi moto, que como siempre se portó como una reina. Ya habrá otras más, pero al menos la alegría y positividad que me trajo este viaje me dá una semana más relajado y con miras para la siguiente.
Saludos,
Ponzoñas