Buenas muy buenas tardes amigos motorizados, amantes de la libertad en dos ruedas, fanáticos del inconfundible aroma a caucho, cuero, gasolina y rock and roll.

Por este medio, sin afán de ofender ni parecer oportunista, pongo a sus órdenes el recinto sagrado donde mis abuelos, padres y hermanos crecimos y pasamos momentos muy importantes.

Estoy hablando de un lugar que hoy ya no funciona como lo que fue hace muchos años, pero el lugar hoy invita a la bohemiada, el taco, la botella y el canto.

Pongo a su disposición este peculiar centro de reunión localizado en el mismísimo centro de la ciudad de Monterrey.

Todo lo recaudado en estos eventos será destinado al mantenimiento del lugar.